Keyli González Hecheverría, niña que padece una enfermedad de baja prevalencia, es atendida por el movimiento Manos para una sonrisa. Foto: Niria Isabel Cardoso Estrada
Keyli González Hecheverría, niña que padece una enfermedad de baja prevalencia, es atendida por el movimiento Manos para una sonrisa.
Foto: Niria Isabel Cardoso Estrada

Desde hace tres años en Las Tunas crecen las manos solidarias para brindar una sonrisa a niños con enfermedades de baja prevalencia, entre ellas las oncopediátricas y genéticas.

La Asociación de Innovadores y Racioanalizadores, junto a los sindicatos del territorio tunero, fomenta este movimiento que suma voluntarios y voluntarias a la noble causa de ver una sonrisa en los rostros infantiles.

Hasta el municipio de Amancio llegó la tropa entusiasta que en esta ocasión lidera la Empresa de Ómnibus Nacionales, con las manos y el corazón cargados de regalos, mucho cariñó y amor para repartir entre los pequeños pacientes.

Annelys, con su voz encantadora enamoró a la presentes y a aprovechó para agradecer tanta bondad y atenciones. Edgar, sacó la cara por sus compañeros y dijo sentirse feliz de compartir la mañana con tanta genta buena que los hicieron reír y el pequeño Lazarito aunque no quiso hablar se adueño de los carros de juguetes y de la silla que le regalo la Empresa de Muebles Ludema, pionera de este movimiento.

Iris Maite Lorenzo Silva, presidenta de la ANIR en Las Tunas entre los pacientes de Amancio. Foto: Niria Isabel Cardoso EstradaIris Maite Lorenzo Silva, presidenta de la ANIR en Las Tunas, dijo que desde hace tres años esta iniciativa se enriquece en Las Tunas y la integran personas muy sensibles y especiales, a las que se les colma el corazón de alegría al saber que el resultado de su talento y su creatividad va a parar a manos de esas personitas que lo agradecen, y lo disfrutan.

Lorenzo Silva, dijo que el objetivo es buscar esa sonrisa donde no aparece con facilidad y poderla regalar en una mañana o en una tarde distinta en cualquier municipio del territorio tunero.

Agradeció a las direcciones políticas del municipio, al gobierno, a los sindicatos, a los colectivos laborales que abrazan la idea, la apoyan y la hacen posible.

A nombre de los padres, las madres y los abuelos  Yohandra García Gómez, dijo que fue maravilloso ver a sus hijos sonreír, compartir con otros niños, que hicieran nuevos amigos, así como a las personas que se les desbordan la sensibilidad y el humanismo, para hacer realidad la frase de Martí, "los niños son la esperanza del mundo, los niños son los que saben querer".

Fue una mañana diferente donde creció la esperanza y se sumaron manos y corazones para una sonrisa.

 

 Niños con enfermedades de baja prevalencia en Amancio. Foto: Niria Isabel Cardoso Estrada
Niños con enfermedades de baja prevalencia en Amancio. Foto: Niria Isabel Cardoso Estrada

 

Lázaro Rorres Peláez, uno de los niños enfermos. Foto: Niria Isabel Cardoso Estrada
Lázaro Rorres Peláez, uno de los niños enfermos. Foto: Niria Isabel Cardoso Estrada

 

Familiares de los niños con enfermedades de baja prevalencia en Amancio. Foto: Niria Isabel Cardoso Estrada
Familiares de los niños con enfermedades de baja prevalencia en Amancio. Foto: Niria Isabel Cardoso Estrada

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