Armando Marrero García, un joven de 37 años de edad, hoy luce la bata blanca que lo acredita como técnico BÁSICO en enfermería y, en un abrir y cerrar de ojos, me cuenta cómo una vida dedicada a los negocios turbios, sanciones penales y regodeos con indisciplinas sociales cambió de manera radical al incorporarse al Curso de Superación Integral para Jóvenes, y que luego de vencer el calendario correspondiente, la Sede Universitaria de la Salud (SUS) se convirtió en estimulo, fragua y motivación.

Como Armando, quien dice que no para hasta alcanzar la licenciatura, un total de 90 jóvenes amancieros recibieron el diploma que certifica el vencimiento de sus estudios correspondientes a las especialidades de las tecnologías de la salud, en la primera graduación de su tipo en esta localidad. Al decir de la Doctora Daisy Rodríguez Moro, vicedirectora docente de la SUS ubicada en el suroeste de la oriental provincia de Las Tunas, la universalización fue un reto cuando en el 2004 se inició con una sola carrera para trabajadores, y sin la experiencia en este tipo de enseñanza.

Para que se tenga una idea, puntualiza la doctora Rodríguez Moro, el PRESENTE curso 2006-2007 crecemos en el número de especialidades hasta sumar 15 con la incorporación de Medicina y Psicología clínica, ambas en primer año.

Este programa de formación de técnicos básicos de la salud es inédito en el municipio de Amancio, pues cuentan historiadores que el amanecer del primero de enero de 1959, encontró en esta zona, una precaria situación donde los galenos escaseaban y un pequeño hospital, auspiciado por la Compañía dueña del central, totalmente insuficiente para atender las necesidades de la población.

La matrícula de la Sede Universitaria de la Salud amanciera asciende a 530 estudiantes quienes son atendidos por profesores debidamente categorizados y conscientes del rol que les corresponde en la formación de nuevos y competentes especialistas.

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