La impronta de Haydée y Armando no fue en vano. Han transcurrido más de tres décadas, desde el momento en que la palabra SOCIALISMO comenzó a adquirir otros matices diferentes. Era el inicio de una etapa donde los amancieros borraron la angustia para construir una obra más humana.

A partir de la llegada de estos descubridores del nuevo mundo, Amancio, el más occidental de los municipios tuneros, comenzó a florecer para mostrar sus potencialidades en la salud pública.

Por aquel entonces, en este pequeño pueblo bañado por las márgenes del Golfo del Guacanayabo, solo existían un hospital con cuarenta y ocho camas, un hogar materno y un policlínico en el que prestaba servicios un grupo de especialistas procedentes de Camaguey.

La acción transformadora de sus hombres y mujeres, unido a la necesidad de elevar la calidad de vida del pueblo, hizo que se creara una sala para niños con problemas nutricionales y un Hogar de Ancianos cuyo fin era atender a los adultos mayores.

Cuando el otrora central Francisco se sacudía el polvo del olvido y la desesperanza, comenzaron a funcionar unidades asistenciales como el Centro Municipal de Higiene y Epidemiología con el propósito de realizar estudios microbiológicos y serológicos.

A partir de ese momento, el despegue hacia nuevos horizontes es parte de la cotidianidad. Se implementa el Programa del Médico y la Enfermera de la Familia, esparciendo por toda la geografía local sesenta y un consultorios, de ellos veinticinco en el sector rural y el resto ubicados en el perímetro urbano.

La población comenzaba a incrementarse con el creciente auge económico y social del país. A ochenta y tres kilómetros de Las Tunas, Amancio avanzaba vertiginosamente y se hacia necesario pensar en nuevas prestaciones.

Un largo anhelo se hizo realidad. Abre sus puertas el Hospital Clínico Quirúrgico Docente “Luis Aldana Palomino”, sin dudas el acontecimiento más relevante de la salud en esta sureña comarca. La calidad, excelencia y profesionalidad de médicos, enfermeros y técnicos abrió insospechadas posibilidades.

Entre los logros del sistema sanitario en Amancio está el Programa Materno Infantil con índices comparables solo con países del Primer Mundo. En el 2005 se logró una tasa de 5, 1 por cada mil niños nacidos vivos y en lo que va de año este indicador registra CERO defunciones.

La mortalidad materna es otro ejemplo a destacar pues desde inicios del siglo 21 no ocurren decesos.

Quien desanda nuestras calles percibe que la ciudad es más bonita. En el paisaje urbanístico se erigen una moderna Sala de Rehabilitación, una Casa de Abuelos, dos Hogares de Ancianos, dos Hogares Maternos, además de lo que serán la Central de Ambulancias y la Sede Universitaria, donde se formarán los futuros discípulos de Galeno.

Es imposible dejar de mencionar la existencia de una Clínica Estomatológica, además de locales en zonas rurales, el Banco de Sangre, que cuenta con un Sistema Ultra Microanalítico de alta fidelidad en el procesamiento de las muestras de sangre, Rayos X y ultrasonidos.

La huella del personal de la salud amanciera persiste vigorosa en latitudes lejanas. Treinta y seis profesionales siembran amor y vida en el Caribe, América Latina y Africa. El devastado Paquistán aún recuerda orgullosa la pasión de tres valiosos herederos de Amancio Rodríguez, que en difíciles circunstancias ensancharon corazones.

Y se hizo la luz para aquel Macondo cubano descubierto por Haydée y Armando. Amancio despertó de su larga soledad para encontrar el bienestar de un pueblo que ve recompensados los nuevos aires de un abril victorioso.

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