Alcoholismo

Es frecuente ver adolescentes y jóvenes con una botella cuyo contenido esta relacionado con el alcohol y no solo es el fin de semana en las actividades festivas, es común cualquier día y en cualquier momento.

Esta situación se vuelve preocupante pues muchas veces somos los padres quienes les suministramos el ron o el dinero para comprarlo, sin darnos cuenta el daño que le hacemos al inclinarlos a estas malas prácticas que van en contra de su salud y por ende de su comportamiento en la sociedad.

Debemos recordar que en los últimos tiempos se incrementan las riñas y desordenes públicos y el factor descadenante es las bebidas alcohólicas, en las que nuestros muchachos han estado presentes, muchas veces víctimas de lesiones que ponen en riesgo sus vidas.

Y si a ello le agregamos la combinación con sicofármacos, entonces es mucho peor teniendo en cuenta las consecuencias de la ingestión de estas sustancias que los pueden llevar a la muerte, y en lo personal cuantas cosas pueden pasarles y en lo social cuantas indisciplinas se comenten bajo los efectos que provocan.

Se hacen campañas de bien público sobre las adicciones y sus consecuencias, soy testigo que en las escuelas se imparten charlas tanto a padres como a los estudiantes sobre estos temas.

Pero es preciso que seamos más celosos con nuestros hijos, tenemos que saber a donde van, con quienes se reúnen, que hacen, conocer si beben, si fuman, estar al tanto de su comportamiento dentro y fuera de la casa.

Es menester que la familia evite practicar  delante de sus miembros los malos hábitos de fumar o beber, o sea educar con el ejemplo y lo otro es crear espacios para que nuestros jóvenes y adolescentes tengan acceso a una recreación sana, respondiendo siempre a sus gustos y preferencias.
 

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