Gracias por tanta grandeza
Gracias por tanta grandeza

Nadie imaginó nunca que un hecho tan lamentable como aquel  terremoto peruano, sería motivo suficiente para que naciera en Cuba un movimiento tan importante como los donantes voluntarios de sangre.

Infinita lista que hoy integran con orgullo miles de cubanos, quienes día a día salvan vidas, aun sabiendo que quedan en el anonimato.

Nombres que, como el sol, brillan con luz propia en las páginas de la salud en cada rincón de nuestra isla caribeña.

Pero ellos, verdaderos héroes desconocidos, no tienen mayor premio que la satisfacción del deber cumplido y saber que ese día hicieron algo útil en bien de los demás.

Por eso todo reconocimiento es poco para demostrarles cuán importante es su gesto… desinteresado, noble, solidario, oportuno.

Ellos que en cada momento inspiran a quienes se forman como el hombre nuevo con el que tanto soñó el Che, ejemplar eterno de la voluntariedad y el internacionalismo. 

Seres especiales que se multiplican en cada persona que puede llevar en sí un pedacito de un desconocido, ese que le salvó la vida.

Donar sangre es más que extender un brazo.

Es el orgullo propio de saber que contribuiste a la salvación de una persona necesitada.

Es poner en práctica las enseñanzas de nuestro querido Fidel y uno de los principios de la Revolución: el humanismo.

Gracias por tan pequeño gesto y por tanta grandeza.

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