En un conflicto de más de medio siglo como el colombiano, no es fácil encontrar puntos de coincidencia entre las partes implicadas. Sin embargo, cuando hace cinco años se dieron los primeros contactos exploratorios, el gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Ar­madas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) coincidían en algo: Cu­ba era una sede ideal para las conversaciones de paz.

El 19 de noviembre del año 2012 inició en La Habana el proceso de diálogos que hoy tie­ne a Colombia más cerca que nunca de alcanzar el sueño de un país sin guerra.

Ayer la guerrilla y el gobierno firmaron un histórico acuerdo que pone fin al conflicto ar­mado y abre las puertas para resolver las diferencias finales.

Por segunda ocasión, el presidente Santos y el comandante de las FARC-EP, Timoleón Ji­ménez, se estrecharon las manos en La Ha­bana y entre sus primeras palabras estuvo un agradecimiento al papel de Cuba como ga­rante de las conversaciones. Y no fueron los únicos.

Ricardo Téllez, miembro de la delegación de las FARC-EP que está en La Habana desde el comienzo de las conversaciones, aseguró a Granma que Cuba es “el país más seguro del mundo”.

Según el comandante guerrillero, en otros lugares se corrían graves riesgos en cuanto a la seguridad y posibles ataques de paramilitares, fuerzas de la derecha, e incluso de la CIA. “Cuba y Venezuela eran los países ideales para trabajar con tranquilidad como se ha hecho hasta el día de hoy”.

El rostro de Téllez se ha hecho conocido entre los cubanos por sus múltiples apariciones en la televisión durante más de tres años. “La gente nos aborda en los hospitales, las guaguas, los almendrones, y siempre nos dan ánimos y nos dicen que no desfallezcamos, que echemos para adelante, que la paz es posible.

“El gobierno de Cuba y su gente realmente lo han puesto todo por la paz de Colombia”, añadió tras asegurar que los acontecimientos históricos a los que asiste el mundo en La Habana son un triunfo “de la diplomacia, la hermandad y la fuerza moral de Cuba”.  

El líder de la delegación del Gobierno, Humberto de la Calle, también reconoce la importancia de la sede. Durante los últimos años, La Habana ha sido prácticamente una segunda casa para el jefe negociador del presidente Santos.

“El Gobierno cubano ha actuado con un enorme profesionalismo, con absoluta independencia y respeto por ambas partes, y ha aportado una valiosa experiencia en este tipo de procesos”, dijo ayer en rueda de prensa ante una pregunta de este diario.

La activista social y exsenadora colombiana, Piedad Córdoba, refirió por su parte que Cuba ha sido “una de las parteras de la paz de Colombia” y destacó el empuje del líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, así como del General de Ejército, Raúl Castro, para alcanzar ese objetivo.

“Desde hace mucho tiempo, desde el principio, Cuba ha sido un factor fundamental en las negociaciones de paz”, aseguró a nuestro diario el expresidente César Gaviria (1990-1994). “Todos los esfuerzos que hemos realizado en todos los gobiernos han contado con el apoyo de Cuba. Primero con Fidel Castro y luego con Raúl”.

Gaviria gobernó la nación andina en una etapa particularmente compleja, tras la muerte del líder del nuevo liberalismo Luis Carlos Galán. Poco después de llegar a la Casa de Na­riño ordenó el ataque contra el campamento de Casa Verde, la sede del alto mando de las FARC-EP durante los diálogos de paz con Be­lisario Bentancur, y dio por terminado aquel intento.

Aunque durante su mandato se dieron varios procesos de desmovilización de grupos armados, la violencia política fue una cruz sobre las posibilidades de una paz real. Los intentos de retomar los diálogos con las FARC-EP en Tlaxcala fueron un fracaso.

En 1996, el Comandante en Jefe Fidel Castro tuvo que intervenir para la liberación de su hermano Juan Carlos, secuestrado por un grupo guerrillero denominado “Movimiento por la dignidad de Colombia”.

La operación incluyó la participación de los funcionarios del Partido José Arbesú y Jorge Luis Joa, quienes terminaron llevando a cabo un intercambio de prisioneros a última hora y en un contexto de película, que está recogido de forma magistral en el libro de Fidel La paz en Colombia.

Incluso Estados Unidos —un país que ha dedicado miles de millones de dólares a la opción de la guerra mediante el Plan Colombia—, valora de manera positiva la elección de la sede y la participación de Cuba en el proceso.

“Cuba ha jugado un rol muy importante de una manera constructiva. Y eso merece crédito. Las partes lo reconocen y creo que la comunidad internacional también”, dijo a este diario el enviado especial estadounidense a los diálogos de paz, Bernard Aronson.

Según Aronson, Estados Unidos nunca estuvo en contra de que La Habana fuera escogida como sede de las conversaciones. “Y ya hemos visto lo importante que ha sido”.

Está convencido de que la “atmósfera resultante” de la nueva etapa en las relaciones entre Washington y La Habana ha sido otro factor positivo en la búsqueda del fin del conflicto colombiano.

Según dijo, ha podido sentarse con sus contrapartes cubanas de manera respetuosa a intercambiar puntos de vista. “A menudo estamos de acuerdo sobre muchos temas”.

En su última visita a la Isla, el papa Fran­cisco predijo que, si Cuba seguía así, se convertiría en la capital de la unidad mundial. Quizá ahora haya que incluirle la paz.

En este libro Fidel recogió los esfuerzos de Cuba para alcanzar la paz en Colombia.
En este libro Fidel recogió los esfuerzos de Cuba para alcanzar la paz en Colombia.

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