Dijo el poeta que los hombres como tu no viven si no ven sus sueños multiplicados por eso has vivido para cumplir los anhelos de tus millones de hijos.

Encendiste en el Moncada la llama libertaria, juraste ante la llama eterna que morir por la patria es vivir y desde entonces fue tu desvelo y no hay día de tu vida que no luches por cumplir la promesa de regalarles a los cubanos una patria digna.

Ahí has estado todos estos años gigante, en tu estatura de héroe legendario, de previsor que viaja al futuro y regresa para contarlo y advertir de los peligros que asechan a la humanidad.

Has sorteado la muerte, la parca ha querido cortar el hilo de la vida, pero una y otra vez se ha mellado el acero, no porque seas un dios, sino porque te alimenta el amor de tus hijos y eso te hace inmortal.

Ya no eres solo de Cuba, eres universal, tú nombre, legado y ejemplos de amor, paz y esperanza se diseminan por ese mundo mejor y posible que sueñas.

Por eso gracias por tu rifle fiel, por tu dignidad, por tu ingle de varón, por tú corazón, gracias por ser de verdad. Gracias por todo Fidel.