La Argentina te vio nacer, andar sus calles, crecer como hombre y te ofreció al mundo como guerrillero legendario, como gigante de los nuevos tiempos para luchar contra molinos por las causas más justas.

Y así un día sin más equipaje que un corazón lleno de amor y justicia y a la espalada la pesada carga de las penas de los hombres partiste para juntar y amar, para compartir con los pobres del mundo y darle abrigo a la esperanza y al sueño de un  mundo mejor y posible.

Cuba te sabe de memoria, terecuerda en cada acto, en cada obra, en cada niño que quiere ser como tú y seguir el ejemplo de quien no miró de que lado se vive mejor sino de que lado esta el deber.

Y te volviste gigante en la espesura de la Sierra Maestra que te vio pasar con tu roído traje verde olivo y tu poderoso pecho de fusil y palabra.

Por tu condición de revolucionario intachable renunciaste a los cargos de Comandante y te despidiste de este pueblo que te acogió como hijo para partir a otros pueblos que reclamaban el concurso de tus modestos esfuerzos para librarse de la explotación y el oprobio.

Después fue Bolivia, quien supo de tu bravura, pero el odio visceral de tus enemigos arrancaron tus manos y tu vida para dejarte callado por siempre, pero tu ejemplo pudo más que la muerte, y multiplicó tu ejemplo y ahora en La Higuera te recuerdan como el santo que llegó como peregrino del amor y la esperanza.

Tu pueblo te reclamo y un día regresaste a tu querida ciudad a la Santa Clara que te coronó héroe para que te quedara por siempre con la entrañable transparencia y tu querida presencia Comandante Che Guevara.