Hacer de la cultura un espacio propicio para el intercambio y el desarrollo  comunitario es la premisa que caracteriza a los trabajadores de este sector en Amancio, quienes  arriban este miércoles 14 de diciembre a su día, más comprometidos con su tiempo y su historia.

Enfrentando escasez de recursos que limitan el trabajo cotidiano, las puestas en escena, y el intercambio cultural, estos hombres y mujeres se entregan en cada jornada por entero al fortalecimiento de nuestras raíces identitarias que se resumen en la mezcla de etnias tras el encuentro de dos mundos.

Nuestra cultura, se multiplica en cada espacio donde se hace presente la necesidad espiritual de fortalecer esos nexos vinculados a la música, la danza, poesía, teatro, y literatura, como máxima expresión de cubanía.

La mayor de las antillas como semilla cimentada en su propia historia fundida en la gente que a hurtadillas hacen suyo cada escenario, para hacer de las manifestaciones del arte un derecho del pueblo.

Voluntad, entrega, esfuerzo, consagración, son algunos de los ingredientes indispensables en cada profesional del sector, para que de sus manos y talento broten como flores en primavera la alegría del pueblo trabajador.

Como hormigas laboriosas andan los promotores culturales, máximos responsables del quehacer artístico en las comunidades y asentamientos rurales, haciendo que en niños y jóvenes se despierte el interés por el apasionante mundo de la danza, el teatro, la música o las artes visuales.

La cultura en nuestro país tiene la enorme misión de fortalecer las raíces que nos distinguen como pueblo, de potenciar los valores que juntos defendemos, para patentizar que esta continúe siendo escudo y espada de la nación.