Sala teatro de Amancio

22 de enero: Día del Teatro Cubano

La historia del arte escénico cubano se remonta al momento en que comenzó a gestarse el crisol de la identidad nacional, con el ejemplo más fehaciente en la labor del Teatro Villanueva, donde se presentaron obras y temas con un sutil trasfondo político, en los que las críticas al colonialismo español eran evidentes.

Allí, el popular guarachero Jacinto Valdés o Benjamín de las Flores, mientras cantaba, gritó un viva al ilustre patricio Carlos Manuel de Céspedes en medio de la pieza "El perro huevero, aunque le quemen el hocico", de Juan Francisco Valerio.

Para la función del viernes 22 de enero de 1869, los ánimos estaban aún más caldeados en las calles habaneras, cuando el personaje de Matías dijo: “No tiene vergüenza ni buena ni mala, el que no diga conmigo ¡Viva la tierra que produce la caña!”. El público enardecido respondió con vítores: Cuba Libre.

Ese hecho marcó a las tablas cubanas para siempre. Y el hoy municipio tunero de Amancio, también tiene su historia que contar.

La magistral obra de Juan Ramón Lozano “Palillo” y Dora López, perdura en la memoria de muchos lugareños que anhelan el florecimiento de esta manifestación en la localidad, donde también vivió momentos de gloria.

Con la impronta de Palillo, la Dirección Municipal de Cultura en Amancio, en estrecha coordinación con los jóvenes instructores de arte de la Brigada "José Martí",  se esfuerza para darle vida a la institución que lleva el nombre de Juan Ramón Lozano, y promover las expresiones teatrales en todas las actividades o eventos.

De ese modo se materializan los sueños de quienes también sembraron la semilla del teatro en Amancio, en tributo a un hecho inédito de nuestra tradición patriótica y escénica que refrendó la identidad nacional.