Sala Teatro de Cultura en Amancio

A la pregunta de si conocían el nombre de la Sala teatral de Amancio, los pobladores respondían:

“No conozco como se llama la sala de teatro”, confiesa un profesor que imparte clases en la Escuela aledaña al lugar. Indaga entre sus alumnos y la respuesta es negativa.

Y una niña nos responde:

“¿El teatro que está aquí?, bueno, siempre está cerrado”.

Esta institución encargada de promover las artes escénicas, fue reinaugurada el 17 de octubre del 2010, pero todavía se mantiene sin el uso social para la cual fue creada. Es lamentable, porque ella forma parte de la historia cultural de la comunidad desde su fundación.

Especialistas de cultura en Amancio todavía no hallan un consenso para denominar a dicha sala y no se explota las potencialidades artísticas que la misma posee.  

El testimonio de Esther Puga, teatrista y fundadora de la segunda etapa del teatro bufo en la localidad, resulta revelador.

“Juan Ramón Lozano García “Palillo”, era el director de ese grupo de teatro bufo que fue el que siempre tuvo funciones en este pueblo. Desde el año 1942 fue el grupo que entró aquí, no hubo otro. Existieron pequeños movimientos, pero no como teatro puro. Representó a la provincia, a la nación; ese grupo representativo del territorio”.

La también actriz amanciera confiesa que cuando se rehabilita el inmueble en el 2010, especialistas locales consideraron que en honor a “Palillo” debía nombrarse así al Teatro por los méritos que este creador local se había ganado.

La labor de “Juan Ramón Lozano García “Palillo”, relevante artista comunitario que forma parte de la historia cultural de Amancio es reivindicada hoy, por esta joven actriz e instructora.

“Se ganó ese prestigio con su trabajo. Usted pregunta en Las Tunas por el teatro bufo de Amancio y le van a decir: El teatro de Palillo. Nosotros tenemos todos los argumentos para que ese teatro lleve ese nombre: fotografías, repertorio, toda la biografía y muchos elementos del pueblo que aseguran que ese fue el teatro que identificó a este pueblo, no otro”

Puga, lamenta que luego de dos años de su reconstrucción siga sin nombre y halla perdido incluso algunos atributos patrimoniales.

“Ya no se parece a aquella estructura que tenía, la mejor yo creo que de Las Tunas. Se dejó deteriorar por falta quizás de cuidado. Porque he ido a otras salas que tienen los mismos años que esta, como en Contramaestre, Guantánamo, con la mismas condiciones que tenía la nuestra y todavía la conservan”

Actualmente, es necesaria una reparación al tabloncillo y a las paredes, lo cual mejorará la conservación del inmueble y su funcionalidad práctica.

Por lo pronto, la sala teatral amanciera reclama su nombre y  que se potencie el uso social, para la cual fue construida y rehabilitada.

El público local, espera.