Ya concluyeron los festejos populares Amancio 2012, e inicia una etapa de trabajo y consagración a importantes tareas, luego de un merecido convite, en el cual las autoridades políticas y gubernamentales, junto al aparato administrativo y el apoyo del pueblo, trabajaron en pos de satisfacer las expectativas que demanda un evento de tal magnitud.

Nos encontramos en una etapa decisiva del proceso de actualización económica, donde se pusieron a prueba la capacidad y el análisis colegiado para hacer una utilización racional y eficiente de los recursos y aseguramientos; hablamos del presupuesto o el dinero con el que se adquieren insumos y servicios.

En este asunto se trabajó intensamente para también lograr con poco, muchas cosas y de mayor calidad; cito, por ejemplo, la contratación de agrupaciones de primer nivel, a sabiendas de que es preciso buscar un producto artístico más cercano al gusto de cada uno de los públicos.

Otro tema es la disciplina en el respeto de los horarios de presentaciones de los grupos musicales en las distintas áreas. Si bien el apoyo de los equipos de audio  contribuyó a mantener la difusión de música grabada, en determinadas ocasiones los conciertos comenzaron tarde, salvo por la lluvia. Este es un asunto en el que se debe ganar, la puntualidad también dice mucho de la eficiencia de una fiesta popular.

Los amancieros y visitantes coinciden en que fueron unos festejos satisfactorios; hubo muchas ofertas de comida, cerveza de buena calidad  y opciones para bailar, aunque recomiendan ampliar el número de áreas en otras zonas del perímetro urbano.

Por otro lado, la decoración es otro elemento fundamental, donde la creatividad del pueblo es clave para imprimir mayor brillo y colorido.  En este sentido, los Comités de Defensa de la Revolución  y otros organismos, incluido el sector de la Cultura, deben contribuir a este propósito y rescatar  iniciativas que antaño gozaban de gran popularidad, como el CDR mejor engalanado, el hombre o la reina del carnaval, el día del amanciero ausente, entre otras.

El tradicional paseo de comparsas y carrozas fue otro factor atractivo dentro de las propuestas carnavalescas, sobresaliendo el colorido de los vestuarios y las excelentes coreografías. 

El reconocimiento para las áreas del Tanque de La Carretera y del reparto José Martí, en Guayabal, las que se mantuvieron funcionando ininterrumpidamente sin perder el orden, la limpieza y la ambientación.  

La estrategia gubernamental y administrativa de la localidad no descuidó la solución de problemas puntuales en el suministro de agua, electricidad, el funcionamiento de las unidades de salud, la distribución de leche y pan en las bodegas, además de la recogida de desechos sólidos y los servicios necrológicos.

Herederos de una tradición única y distintiva, los habitantes del más occidental de los municipios tuneros disfrutaron con mucha alegría y entusiasmo de unos festejos populares bien merecidos y tranquilos.

Acerca de este concepto debemos meditar, pues un carnaval es un evento mayor que tiene sus características, y un festejo popular, demanda otros requerimientos materiales y financieros acordes a la situación económica del país.

Los amancieros despidieron su festín con satisfacción. Ahora está el compromiso de revertir las dificultades, para premiar el titánico esfuerzo común con mucha alegría y apego a las raíces más auténticas de la cubanía.