Cada hombre al venir a la tierra tiene derecho que se le eduque y a cambio debe contribuir a la educación de los demás, sentenció el más universal de los cubanos, el maestro José Martí.

Y así son los que escogen el magisterio como profesión, ellos se sienten en deuda con la humanidad y en pago y respeto por la educación recibida a cambio ofrecen los aprendido a otros.

Estos hombres y mujeres son imprescindibles con el amor que los caracteriza en cada jornada se trasladan en el tiempo y llevan a sus pupilos por los vericuetos del saber y los pertrechan de todo un caudal de conocimientos.

Ese ejército irradia luz y con la nobleza de espíritu de quienes lo integran llegan a convertirse en eternos trasmisores del saber por eso se hacen imprescindibles en cualquier momento o lugar.

Ellos moldean el carácter, forman valores, inculcan principios, se convierten en el vigía que se encarga de señalar el camino correcto.

Ejemplos de consagración, entrega, tenacidad y empeño, desde sus  aulas hacen valer que la Educación es una de nuestras principales y más valiosas conquistas.