Magalis Zamora Gascón, una amanciera residente en el urbano reparto  Alipio Carrillo, no se explica todavía las magnitudes que alcanzan las calabazas cosechadas, junto a naranjas, fruta bombas, boniatos y otras plantas alimenticias y ornamentales, en el traspatio de su vivienda.

Cuenta Magalis, que este ejemplar, con  peso de 28 libras, no es el único. Por toda la estancia se esparcen otros de similares proporciones que se desarrollan en su ambiente natural, sin recibir tratamientos especializados.

Ante las dimensiones y el peso de esta hortaliza, Magalis decide donarla a la vecina Casa de los Abuelos, con el objetivo de que sea aprovechada en la alimentación de los ancianos allí  atendidos.

La calabaza pertenece a la familia de las Cucurbitáceas, que agrupa a unas 850 especies de plantas, en su mayoría son  herbáceas, trepadoras o rastreras, que producen frutos grandes y protegidos por una corteza firme.

El componente principal de la calabaza es el agua, es buena fuente de fibra que ofrece valor de saciedad y mejora el tránsito intestinal. Presenta cantidades apreciables de vitamina E, folatos y otras vitaminas del grupo B tales como la B1, B2, B3 y B6.