Es difícil hablar de uno mismo, pero hoy es un día especial, celebramos una jornada para los profesionales de la prensa. Soy parte de un ejército de hombres y mujeres con un alto compromiso social.

Me enorgullece y me reconforta saber que con nuestro modesto aporte podemos ayudar a resolver una inquietud o una insatisfacción.

Siento el sano orgullo de ser útil, de ayudar a formar avalores, a crear conciencia, a hacer reflexionar y pensar acerca de determinado problema o fenómeno social.

Es gratificante que las personas, esa gente común detenga su andar apresurado para felicitarte por el último trabajo que hiciste, decirte que algo no le gusto y darte una sugerencia o solo para agradecer porque su reclamo fue oído y hoy tiene una respuesta a su queja.

Tengo que confesar que amo mi profesión, a veces un poco incomprendida por muchos que solo quieren ver la luz y ocultar las manchas.

Somos agentes de cambio, defensores de causas nobles y justas, difusores de la realidad cubana por eso acompañamos nuestro proyecto social enriqueciéndolo con el quehacer diario.

Por eso y por mucho más me siento honrada de formar parte de la artillería pesada de la Revolución, de esos que somos como Martí de los que aman y fundan para vivir en la pasión de la verdad.