La historia de María puede ser la de cualquier mujer. Los espejuelos oscuros y los moretones en el cuerpo evidencian que ha sido víctima de la violencia doméstica.

Cansada de sufrir los maltratos y abusos de su esposo, un buen día decidió ir hasta la sede de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), en el municipio de Amancio, en busca de ayuda y orientación.

Marbelis León Montes de Oca, funcionaria que atiende la esfera de trabajo comunitario en la organización femenina amanciera, señaló que casos como el de María, son remitidos a la Casa de Orientación a la Mujer y la Familia  donde un grupo de especialistas se encarga de ofrecerles una atención individualizada, manteniendo sobre todo la privacidad y la identidad de las víctimas.

“A partir de este momento trabajamos de conjunto; contamos con la experiencia de un psicólogo que evalúa y diagnostica la estrategia a seguir según los niveles de afectación emocional, social y física. Si son amas de casa, las vinculamos al estudio y al trabajo para que logren su independencia económica”,  afirmó Montes de Oca.

Asimismo, se imparten talleres, charlas y conferencias a las distintas estructuras de base de la FMC, con la participación de las féminas y los factores que tiene un peso importante en el trabajo  comunitario.

Otra arista es el tratamiento que se brinda a las mujeres amancieras víctimas de la violencia a través de la Fiscalía y el Tribunal Popular Municipal, como expresión de que en Cuba se lucha por la igualdad de géneros y otorgarle a las féminas el lugar que les corresponde en la sociedad.