Fuertes rachas de viento y moderadas penetraciones del mar    le presagiaban a Arturo Borroto, vicepresidente de la Zona de Defensa del Consejo Popular 06, del municipio de Amancio, que algo anormal perturbaría la rutinaria tranquilidad del costero asentamiento de Guayabal.

Por su parte Ramona Galindo, nacida y criada entre olas, barcos y salitre, aseguraba que las primeras horas de la madrugada de este domingo, le parecieron eternas y que la fuerza de los vientos, asociados a la zaga de la tormenta tropical Isaac, no eran las comunes para la temporada.
Y es que el amanecer resultó diferente para todos los habitantes de la más suroccidental de las localidades tuneras al registrarse inusuales ráfagas de viento con precipitaciones, que en comunidades como Vicente Pérez y Charco Piedra, alcanzaron los 87 y 70 milímetros, respectivamente.
De ahí que al decir de Dania Cándida Rodríguez Ramírez, vicepresidenta del Consejo de Defensa del municipio de Amancio (CDM), 327 cabezas de ganado mayor fueran llevadas a lugares seguros, además de cosecharse cultivos varios y granos con peligro de perderse.
La también presidente de gobierno local, dijo que fue necesario la recogida de 375 metros cúbicos de desechos sólidos, limpiar 900 metros cuadrados de zanjas y drenajes y  proteger  más de 196 toneladas de alimentos, incluyendo unas 20 de pescado.
La dirigente gubernamental explicó que los centros de evacuación estaban listos e informó que 38 abuelitos del hogar de ancianos de Peraza, fueron protegidos en lugares confortables, mientras los servicios vitales a la población funcionan sin contratiempos.
Toda esa situación fue comprobada por Teresa Amarelle Boué, presidenta del Consejo de Defensa de la provincia de Las Tunas, quien elogió la respuesta inmediata de los guayabaleros en la recogida de desechos sólidos y llamó a adoptar las medidas para evitar la propagación de vectores que afecten la salud del pueblo.