Distribución mayorista de alimentos. Foto: Danay Naranjo Viñales

La llegada a Cuba del nuevo Coronavirus agudizó la compleja situación que ya vivía el país, derivada del recrudecimiento del bloqueo impuesto por el gobierno de Estados Unidos hacia nuestra Isla.

Sin embargo, en medio de las limitaciones y la nueva política económica y social para el enfrentamiento a la pandemia, existen prioridades que se mantienen en el centro de la estrategia a nivel de país.

Ejemplo de ello, es la distribución de la canasta básica, bondad de nuestra Revolución cuya llegada esperamos siempre durante los últimos días, aun antes de que llegara la Covid-19.

Si bien se trata de una política que encuentra seguidores y detractores a todo lo largo y ancho de la Isla, nadie puede negar en estos tiempos todos ansiamos la segunda quincena del mes y que, cuando se atrasa, nos preocupamos.

Pero, para la tranquilidad de todos, la canasta familiar continúa entre las prioridades y no ha faltado en la mesa de los amancieros ningún alimento de los que recibimos mediante esta.

Al cierre del mes de septiembre, por ejemplo, no existió ninguna dificultad para que las 69 bodegas existentes en la localidad recibieran lo normado en tiempo establecido.
Ello gracias al trabajo de todos los factores que intervienen de forma directa en el mencionado proceso, el cual incluye, además, el consumo social destinado organismos locales.

Vale destacar que solo en el municipio, estos productos equivalen a casi un millón de pesos, cifra responsable si tenemos en cuenta la compleja situación económica mundial de la que no escapa Cuba.

Sabemos que la distribución de la canasta representa un proceso complejo e imperfecto, es una realidad. Pero no podemos negar que los limitados productos que llegan, y  con los que muchas veces  quedamos inconformes, resuelven en gran medida las necesidades básicas de la familia.

Mucho hablamos de los elevados precios que muestran los alimentos en los puntos de venta del trabajo por cuenta propia y de la poca disponibilidad en mercados agropecuarios. En ese caso, la canasta se vuelve imprescindible.

Resta continuar trabajando con esmero y dedicación para limar los detalles que empañan la distribución de la canasta básica en Amancio.

Una actividad que se mantiene, desde 1962, a pesar de las limitaciones con el combustible, de dificultades con la técnica, la disponibilidad de piezas de repuesto, los efectos del bloqueo y la Covid.

Distribución mayorista de alimentos. Foto: Danay Naranjo Viñales

Distribución mayorista de alimentos. Foto: Danay Naranjo Viñales