Coronavirus SarsCov2

“No es lo  mismo llamar al diablo que verlo llegar”, así  decía mi abuela cuando la cosa pintaba mal. Es un refrán, proverbio, máxima o  sentencia que establece la diferencia entre la amenaza del peligro y el encontrarse en medio de él.

 Lo primero que Fidel nos exigiría para analizar este «hecho social total» sería apartar las teorizaciones abstractas y armarnos de ese «sentido del momento histórico» que caracterizó a su mirada a la hora de descifrar circunstancias complejas y de tomar decisiones. Foto: Juvenal Balán Lo primero que Fidel nos exigiría para analizar este «hecho social total» sería apartar las teorizaciones abstractas y armarnos de ese «sentido del momento histórico» que caracterizó a su mirada a la hora de descifrar circunstancias complejas y de tomar decisiones. Foto: Juvenal Balán

Fidel no nos deja un catecismo ni una recopilación de consignas; sino una síntesis magistral de su pensamiento sobre qué es la Revolución, qué debe ser siempre, qué principios no puede abandonar. La describe en todas sus dimensiones; en toda su grandeza redentora, histórica, moral. Y habla igualmente de cómo deben ser los hombres y mujeres que la lleven adelante. 

Caricatura tomada del suplemento humorístico Melaíto

Mientras especialistas de la salud, expertos de la ciencia, la comunicación y otras ramas del saber humano, hacen lo posible e imposible, para ilustrarnos, o más bien, para prepararnos con el objetivo de poder sobrevivir al nuevo coronavirus, caracterizado por su alta capacidad de contagio y letalidad, una minoría se hace de la vista gorda y pone en peligro la salud de la mayoría.

Diarios, revistas, estaciones de radio, canales televisivos, la Internet, Facebook, Twitter,… replicaron por doquier el acontecimiento. Con indiferencia o no, los seres que habitan la Tierra (cuya cifra supera los 6 000 millones, según estadísticas recientes), supieron que una diosa de cristal, con un talento incomparable para la música, se hizo añicos por culpa de las drogas y la idolatría  desmedida de grandes multitudes.

El amor es el más noble de los sentimientos, cuando está presente el aire es más calido, el agua es más pura, la vida es más bella.

Algunos dicen que es ciego y lo acompaña la locura. Quien ama ve con los ojos del corazón, de los sentidos, del tacto, y siempre tiene ese espíritu aventurero, de atreverse  a decir lo que antes por temor no se ha podido expresar.