Módulo de aseo para los núcleos afectados por el huracán Irma. Foto: Danay Naranjo Viñales.
Módulo de aseo para los núcleos afectados por el huracán Irma.
Foto: Danay Naranjo Viñales.

Lejos de falsas promesas y de campañas para ganar puntos, en Cuba se trabaja para elevar la satisfacción espiritual y material del pueblo.
Un ejemplo vivo y palpable es todo lo que se ha hecho y aún se hace para resarcir los daños que ocasión el huracán Irma, a su paso por la costa norte del archipiélago cubano.

Iniciando por la preocupación de las máximas autoridades del país que recorrieron cada provincia, municipio, y barrio afectado  por las lluvias y fuertes vientos asociados al meteoro, transmitiéndoles tranquilidad y confianza a todos los damnificados.

En el municipio de Amancio por ejemplo, las personas cuyas viviendas fueron afectadas totales o parcialmente han sido visitadas y un gran número de ellas a través de facilidades como las  bonificaciones, créditos o subsidios, dan solución a las problemáticas que enfrentan sus viviendas.

En estos momentos a todos los afectados por el fenómeno meteorológico se les asigna un modulo de aseo que contiene pasta dental, jabón de baño y de lavar y detergente líquido, estos productos también el estado los subsidia  al 50 por ciento.

Los mismos ya son distribuidos en la red del comercio minorista para que sean más accesibles a las personas que los recibirán.

Por otra parte y según explicó el director de la Empresa de Comercio y gastronomía en la localidad Ricardo Cisneros Recio, se prevé la entrada de otros recursos como colchones, ollas multipropósito , sábanas, que aún  no han sido asignados, pero que estarán a disposición de los damnificados en dependencia de las posibilidades  y la disponibilidad del país.

Cuando en muchos lugares como Puerto Rico reina la desesperanza, en Cuba el panorama es completamente diferente, el gobierno y el estado trazan estrategias y políticas que permitan llegar con recursos indispensables a quienes lo necesitan, porque aquí en la Mayor de las Antillas, no es consigna, es una realidad que nadie queda desamparado.