Martha Urquiza Atencio, educadora destacada. Foto: Niria Isabel Cardoso Estrada
Martha Urquiza Atencio, educadora destacada. Foto: Niria Isabel Cardoso Estrada

Toda una vida dedicada al magisterio hicieron a Martha Urquiza Atencio, merecedora del Premio a la Obra de la Vida.

Para esta peculiar mujer, a quien las canas y la edad no le han quitado la vitalidad, recibir este alto estímulo que entrega la Asociación de Pedagogos en Las Tunas, es resultado de su consagración y entrega  a la noble labor de educar.

Esta amanciera por adopción y cubana de pura cepa el reconocimiento aunque la dejó sin palabras, es algo muy significativo para la vida de cualquier educador y en especial para ella porque ya alcanza 71 años y más de 50 de ellos en la labor educativa.

Martha se siente reconfortada y gratificada porque le arrancó una ovación cerrada a los docentes de varias generaciones que asistieron a la entrega del Premio, lo que se traduce en que ha dejado una huella profunda en la educación amanciera.

Aunque hoy se encuentra cumpliendo otras funciones al frente de la Asociación Técnicos Agrícolas y Forestales, no deja de ser maestra porque imparte capacitaciones y enseña a los campesinos como sacar mejores productos a la tierra.

Yo soy docente y si naciera otra vez volvería a ser maestra, la alfabetización marcó mi vida, desde ese momento se reafirmó mi  vocación de enseñar, porque sin dar clases no puedo estar, porque es lo mío donde me siento vida, donde me reafirmo, me siento realizada, soy yo, expresa esta mujer de armas tomar
Es por eso que le pide a las nuevas generaciones, a esos niños y niñas que están en las aulas que no duden en escoger la profesión de Educador, que es muy sacrificada, para la que hay que tener mucha paciencia, responsabilidad y disciplina y saber que lo que tienes en  tus manos es para el futuro de la Patria y para la Patria es todo.