Acto por el aniversario 63 de la muerte de Amancio y Oviedo. Foto: Rafael Aparicio CoelloEn el cementerio histórico de este tunero municipio, donde descansan los restos mortales de Amancio Rodríguez Herrero y José Oviedo Chacón, se conmemoró el aniversario 63 de sus asesinatos. En el acto, Irene Salgado Pasos, secretaria general del Sindicato de los Trabajadores Azucareros en la localidad, reafirmó el compromiso de los obreros de la primera industria para cumplir con las misiones encomendadas como digno tributo a los líderes del sector.

Puntualizó que la principal meta es cumplir con las reparaciones previstas para la próxima contienda cañero-azucarera, acciones que deben acometerse con calidad, eficiencia y productividad en cada uno de los procesos.

Mailín Mir Corrales, secretaria general de la CTC en Amancio. Foto: Rafael Aparicio CoelloAsimismo, Mailín Mir Corrales, secretaria general de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) en esta sureña comarca, rememoró los hechos del 18 de septiembre de 1949, y ratificó que las ideas de Amancio y Oviedo no han muerto, sino que se materializan en el bregar constante de un pueblo inspirado en su ejemplo.

En el homenaje participaron Idelisa Oviedo Delgado, hija de José Oviedo Chacón, Marbelis Mir Corrales, primera secretaria del Comité Municipal del Partido Comunista de Cuba (PCC) y Dania Rodríguez Ramírez, Presidenta de la Asamblea de la Asamblea Municipal del Poder Popular, respectivamente, así como una representación de organismos y organizaciones políticas y de masas.

En horas de la noche tuvo lugar en la sede del Sindicato Azucarero una gala cultural, que se distinguió por la gran calidad y precisión de las agrupaciones y solistas, imprimiéndole un sello de merecido homenaje desde el arte a Amancio y Oviedo.

Valores como Yudith Cordero Costa, Lianet del Sol, la compañía  danzaria Reflejos, la Banda Municipal de Conciertos, el proyecto renovador de Bienvenido Barbeito, y  el grupo folclórico La magia del tres más dos, descollaron por sus excelentes actuaciones.

Fue un momento de gran emoción y compromiso de hacer realidad las batallas por las que Amancio Rodríguez y José Oviedo ofrendaron lo mejor de sus vidas.