Mercedes formó una numerosa y fecunda familia. Fotos: Del Autor
Mercedes formó una numerosa y fecunda familia. Fotos: Del Autor

En su reino de amor, bondad y positivas energías, Mercedes Aguilera Vega, renuncia al tedio y empuja hacia la eterna felicidad  nueve décadas de vida. Como quien no quiere las cosas, desafía calendarios, aborrece el pasado y pondera el hoy para seguir viviendo en el futuro.

Sin sonrojarse y con  memoria envidiable, recuerda pasajes de una intensa vida, cargada de ajetreos, donde su principal tesoro:  9 hijos, 32 nietos, 37 bisnietos y un tataranieto se resguarda en bóvedas sagradas y constituye el estímulo para acariciar nuevos amaneceres con la brújula puesta en el mañana.

Me cuenta del descubrimiento del primer y único amor, de los designios de aquel tren venido del oriente, del apuesto joven, de nombre Pedro y apellido Moreno, que sin reparar en otra cosa le espetó a boca de jarro:

- ¿Quién le dio permiso a usted para ir a esa fiesta?

En sus inocentes 15 años quedó prendada, dicho sea de paso para siempre, por aquel hombre que coincidió con la llegada de un circo a Gamboa, tierra de su venida al mundo, y  que después de un largo noviazgo la hizo su esposa por 65 fértiles años, la mujer de sus días y noches, y bendijo su existencia con dosis interminables de amor, respeto y dignidad.

Echar anclas en el sur tunero. Hacer de La Olema la tierra de su fecundidad, desvelos y realizaciones.  Acariciar recuerdos, traer al presente su apego a la justicia. Rememorar los peligros asumidos por Pedro, el eterno novio, para proteger hombres de largas barbas y principios firmes.

En su historial resguarda incursiones fundacionales en organizaciones femeninas y barriales. Sobresaltos insurreccionales, venturas y dolorosos instantes vienen a una mente  colmada por el paso de 90 calendarios, sin la inercia y el desplome del desconsuelo y mucho menos, de desmemoria.

En infantil travesura se queda mirándome. Quisiera seguir contando historias. No puede resistirse. Sin pensarlo dos veces, se disculpa para  dejarse llevar por el acompasado ritmo de las notas musicales del tradicional órgano que ameniza sus 90 años de vida y esplendor. Se despide:

-Periodista lo espero en mi 91 cumpleaños. Baile y diviértase que la vida es larga. Recuerde...¡ somos invencibles y nadie, nadie puede doblegarnos!

Prefiere el baile con el órgano Tradicional
Mercedes prefiere bailar con el órgano Tradicional
A sus 90 años disfruta del cariño y respeto de su numerosa prole
A sus 90 años disfruta del cariño y respeto de su numerosa prole