Llamado a las filas del servicio militar activo. Foto: Danay Naranjo Viñales

La Ley 75 de la Defensa Nacional, con fecha 21 de diciembre de 1994, establece en su Artículo 7 que “todos los ciudadanos tienen el derecho de disponer de un lugar, un medio y una forma de participar en el rechazo y derrota del agresor, a recibir la preparación necesaria para lograrlo y el deber de incorporarse a la defensa al ser llamado a las filas del servicio militar”.

En correspondencia con lo antes expuesto, durante todo el año se realizan varios llamados donde se movilizan jóvenes aptos para cumplir durante en corto período el Servicio Militar Activo.

Si bien es cierto que para la familia resulta un duro momento, nadie puede negar los beneficios personales y profesionales que representa este periodo para cada joven.

Coincido con aquellos que refieren lo difícil que resulta separarse de esos muchachos que casi siempre han permanecido en la casa e incluso, reconozco lo doloroso de atrasarse un año en la carrera universitaria que escogieron algunos y perder los compañeros de estudios.

Sin embargo, soy partidaria de que a las cosas hay que buscarle siempre el lado positivo. Padres y jóvenes coinciden en que la etapa del servicio militar los forma como mejores personas al fomentar valores como el compañerismo, la responsabilidad y la disciplina en el cumplimiento de las tareas asignadas.

Al mismo tiempo "el verde", como le decimos en bien cubano, proporciona los elementos fundamentales para la defensa de la Patria, primer deber de cada cubano. No se trata solo de poder tomar un fusil para enfrentar el enemigo y derrotarlo en tiempo de guerra armada.

Es cuestión de que las nuevas generaciones sean capaces de garantizar, también, la continuidad de los servicios al pueblo en todos los tiempos. Que se mantengan cuestiones elementales para la economía y la sociedad cubanas como la producción de alimentos, el transporte, la salud y otras.

En el caso particular de Amancio, municipio agrícola e industrial, la mayoría de los jóvenes se vinculan a las tareas de dichos sectores, lo que no impide la formación del carácter ni los beneficios para cada joven.

En ambos casos y en todos los aspectos se la vida personal y profesional se manifiestan las huellas de ese periodo que, aunque duro, algunos catalogan como el mejor de sus vidas.