En la comunidad del Kilómemtro 14 se prioriza la producción de alimentos. Foto: Del Autor
En la comunidad del Kilómetro 14 se prioriza la producción de alimentos. Foto: Del Autor

En el olvido quedaron aquellos aislados bohíos dislocados en los terrenos que, en pretéritas épocas, pertenecieron al Marqués de Santa Lucía, para convertirse en una acogedora comunidad plagada de obras de beneficio social y económico.

Por el empuje del Poder Popular, hace unos años en el justo sitio que marca el kilómetro 14 de la carretera que enlaza a los municipios de Amancio y Colombia, campesinos disfrutan de confortables viviendas de mampostería.

Y si eso fuera poco, la triunfante Revolución del luminoso enero sembró en esos lares una escuela primaria, círculo socio – cultural, consultorio del médico, salón estomatológico, farmacia, punto de venta para la recaudación de divisas, gimnasio biosaludable, bodega, sala de televisión y un parque de estar.

No por gusto desde esas fértiles tierras, las rudas manos de anapistas asociados a varias formas productivas, se encargan de abastecer de carnes, leche, viandas, granos, frutas y otros alimentos al resto de los pobladores del municipio de Amancio.

Precisamente para evaluar las 14 tareas del trabajo comunitario integrado Por Nosotros Mismos, llegaron hasta allí las principales autoridades políticas, gubernamentales y administrativas, para en fraternal intercambio conversar de deficiencias, compromisos y futuro.

Los pobladores de la comunidad del Kilómetro 14 no están ajenos al férreo cerco impuesto por el gobierno norteamericano contra nuestro pueblo, también sufren las consecuencias que se derivan de tan brutal engendro y empinan sus voluntades para defender a Cuba en cualquier campo.

De ahí que los compromisos productivos, las acciones para erradicar indisciplinas sociales, el mejoramiento de caminos y la unidad del barrio en torno a sus legítimos representantes, marcan los derroteros de quienes residen en la circunscripción 23.

Destacable también en esta comunidad la producción artesanal de alimentos para el consumo animal, entre ellas, el King grass y la caña de azúcar.

La ocasión se pintó sola para que vecinos de vanguardia en la lucha por el progreso y la victoria, recibieran certificados de reconocimiento, a la vez, que asumieron el compromiso de continuar trabajando porque esas fértiles tierras no tengan otro dueño que no sea quien las trabaja.