Fidel Castro Ruz

Fidel, es él soldado de la solidaridad, del humanismo, de la bondad, del arte de compartir el pan con los pobres de la tierra.

Inoculó esos principios en su pueblo, y hoy con orgullo invadimos de amor, salud y esperanza cualquier oscuro rincón del mundo, para venir cargados de agradecimientos, y de ese gozo de haber hecho el bien, y eso lo aprendimos de él.

Eterno justiciero, que enfrentó a Goliat con su coraza de moral y principios, que hizo causa común entre los pobres de la tierra y junto a ellos echo su suerte, su espíritu batallador y fe infinita en la victoria nos acompañan, por eso no hablamos de el en pasado, es presente y futuro.

Su confianza en el mejoramiento humano y en su pueblo nos guía para dar grandes batallas que constituyen ejemplos para el mundo que nos contempla admirados.

Lo llamaron Caguairán, Quiebrahacha, Secouya, por su espíritu indoblegable, por su resistencia a toda prueba, que no pudo nada, ni los incontables atentados que tramaron, porque hasta sus ejecutores tuvieron miedo de matarlo, solo el curso inexorable de la vida pudo con él, pero aún así resurge cada día en las obras y las luchas de su pueblo.

Hoy llega convertido en millones para entrar triunfante por los portones de la historia con su ejército de héroes de espaldas aladas, para con la fuerza de su ejemplo seguir dando batalla. Porque indudablemente Fidel es imprescindible