Fidel es expresión universal del humanismo revolucionario. Foto tomada de Internet
Fidel es expresión universal del humanismo revolucionario. Foto tomada de Internet

Quién le dijo a la muerte que puede condenar tu obra a un oscuro rincón del olvido si cada día renace convertida en fértil idea, si tu espartana silueta se renueva y emerge en los amaneceres, con la vestidura del invicto guerrillero, vencedor de la muerte y el olvido.

 

En la nueva jornada llegas, como aquel 13 de agosto de hace 94 años, empujando la vida para iluminar los senderos que marcan el seguro andar de un pueblo que, bajo tu prédica y ejemplo, logra imponerse a molinos de odios y ráfagas de maldad y deslealtad.

Tus trazos vitales acompañan el andar de maestros, constructores, deportistas, estudiantes, médicos, científicos; estimula el quehacer de gente sencilla y honesta que busca en el trabajo creador, el mejor homenaje a tu ejemplar legado.

Quién se atrevería a negar que la impronta de tu humanismo trocó esperanzas y aspiraciones de multitudes irredentas, en tangibles y posibles realizaciones personales y colectivas; que tu ardiente verbo y bregar revolucionario nos enseñaron que la patria es sagrada, que por su independencia, se ofrenda la vida y que la victoria es mérito para la razón y la verdad.

En los empeños por dinamizar la economía nacional, por ganarle la batalla a la Covid-19 y convertir el criminal bloqueo norteamericano contra nuestro país en pieza de museo, tus enseñanzas del líder capaz, de estadista consagrado, encabezan a un pueblo que te venera y te sigue.

Tu viaje a la inmortalidad lo escolta el agradecimiento de millones de personas en este injusto mundo, los seres que buscan la dignidad humana como principal tesoro personal y con la voluntad de un pueblo que te sabe vivo como jamás y que en medio del dolor por tu ausencia física, expresa con sinceridad y compromiso: ¡Yo soy Fidel !