Cuentan los residentes en la calle Fe del Valle, del amanciero reparto Alipio Carrillo, que de la noche a la mañana la vivienda marcada con el # 9 y habitada por la familia Almenares López, acapara la atención de los curiosos.

El causante del inusual revuelo es un cundeamor o pimpinillo, cuyas proporciones se alejan de lo cotidiano, y a ojos vistas convierten a ese ejemplar botánico en un verdadero suceso.

Narra Yoandra, una de las integrantes de la familia Almenares López, que alguien regaló a su hermano unas semillitas que fueron sembradas y con el decurso del tiempo apareció el singular cundeamor.

El cundeamor gigante mide de extremo a extremo, 38 cm y 30 por su parte más ancha y pesó una libra con dos onzas. Su olor, hojas y color son idénticos a los de sus parientes más pequeños.

Según la enciclopedia digital Ecured, el  " Cundeamor (es una) planta trepadora silvestre cuyo nombre científico es Momordica charantia L, perteneciente a la familia Cucurbitaceae. Común en toda la Isla, en terrenos yermos y cultivados, llanos o mediana elevación. Se la encuentra también en las Antillas Mayores y Antillas Menores, en la América tropical continental y en los trópicos del viejo Mundo".

La publicacion le atribuye aplicaciones en la medicina popular, explicando que se emplea como aperitivo, estomáquica, vermicida y enemagoga.El cocimiento de sus hojas hace expulsar los tricocéfalos, también es bueno para abrir el apetito, para las enfermedades del hígado y para curar el colitis. Los frutos y las semillas maceradas en aceite curan las heridas.

Nada, que el cundeamor gigante de esta historia se multiplica en la barriada pues, conocedores o no de sus bondades, los vecinos esparcen las semillas y esperan recoger frutos similares a los cosechados por la familia Almenares López.

Cundeamor gigante foto Rafael Aparicio Coello

Cundeamor gigante Foto Rafael Aparicio Coello