Natalia y Natasha, las gemelas amancieras, son obra del milagro de la medicina cubana. Foto: Niria Isabel Cardoso Estrada
Natalia y Natasha, las gemelas amancieras, son obra del milagro de la medicina cubana. Foto: Niria Isabel Cardoso Estrada

El hogar ubicado en la calle Patricio Lumumba # 8  del reparto La carretera en el municipio de Amancio, se llenó de luz, con la llegada de Nathalia y Natasha, gemelas que son resultado de la medicina cubana.

El equipo de Neonatología de la maternidad provincial hizo el milagro de entregar a estas bebes a su familia, luego de varios meses debatiéndose entre la vida y la muerte. Para la doctora Yodalys Cedeño Ramírez, es una satisfacción y un orgullo devolver la alegría a esta familia.

Luego de aproximadamente 6 meses en el servicio neonatología, fueron niñas de  muy alto riesgo, nacieron con solo 29 semanas con un bajo peso extremo porque no crecieron lo necesario en el vientre materno, y tuvieron varias complicaciones, como fue acoplarlas a la ventilación mecánica, intervenirlas quirúrgicamente para corregir dificultades en su desarrollo, apuntó Yodalys.

Asimismo, explicó que la más pequeña Natalia pesó solo 650 gramos, y es la primera salvada en la neonatología de Las Tunas hasta este momento, lo que constituye una satisfacción para todo el equipo haber logrado salvarlas y aunque  fue prolongada el resultado es el mejor y  la estadía valió la pena

Mabel Alicia Oduardo, está feliz de tener a sus retoños en casa, no puede dejar de agradecer a la obra generosa de la Revolución, y a ese inmenso ejército de Batas Blancas,  por la atención tan generosa que se les brindó, porque su hijas y sus nietas fueron rescatadas de la muerte, por eso se considera una abuela y una madre afortunada.

Bárbara del Rosario García Oduardo, Baby,  como cariñosamente la llaman, no oculta su felicidad de tener a las bebes en sus brazos, fueron días difíciles,  estuve muy grave, al igual que las niñas, pero nunca me faltó el apoyo del equipo de médicos, técnicos, enfermeras, del personal de apoyo.

Mis hijas y yo recibimos todo lo mejor: medicamentos, equipos, la leche de las niñas,  cuanto hubiera que tenido que pagar en cualquier otro lugar del mundo, y aquí solo tuve que dar gracias por tanto amor, entrega y consagración de esas personas maravillosas, por eso mi agradecimiento es eterno, vivir en cuba, es una bendición.  

Natalia y Natasha, las gemelas amancieras, son obra del milagro de la medicina cubana y de esos valientes del Ejército de Batas Blancas, que son artífices de la vida y la esperanza.