Concluyó la 6ta. edición del Festival de la Guaracha “Compay Gallo”, y para la mayoría de los amancieros dejó una huella positiva, teniendo en cuenta el impacto de un evento que desde sus inicios estuvo marcado por un carácter genuinamente popular.

En esta ocasión, la diversidad de propuestas musicales se circunscribió a agrupaciones y solistas del patio y de nuestra provincia, tomando en cuenta la difícil situación financiera que enfrenta el país, derivada de la crisis económica internacional y el impacto del bloqueo norteamericano impuesto a Cuba, que también impide el desarrollo de programas culturales.

Ello no impidió que nuestros artistas dieran colorido y alegría al Festival, aunque se adoptan nuevas estrategias para balancear las propuestas y los espacios disponibles, con otros estilos y maneras de mantener vivo el espíritu guarachero.

Otro elemento que no debe faltar es la convocatoria al encuentro teórico, donde se  potencie la disertación de profesionales e investigadores locales en torno a la necesidad de preservar este género, que forma parte del acervo cultural de la nación.

No obstante, los bailadores reclaman una mayor promoción y divulgación del certamen, que puede ser un imán para atraer a turistas de otras naciones, toda vez que se estudia la posibilidad de convertirlo en una fiesta internacional con sede en Las Tunas y en Amancio como subsede.

En las actividades previstas en el programa, se evidenció una asistencia masiva de bailadores y espectadores, lo que confirma un rasgo identitario muy arraigado entre los lugareños.

Aunque la obra humana no es perfecta, aunque sí perfectible, se impone limar las deficiencias, y ofrecer un producto artístico de elevados quilates, como lo merece el “Compay Gallo”; ahora el reto es no perderlo y preservarlo para el bien de los amancieros y de la cultura cubana.