Comercialización de productos agrícolas. Foto: Ana Iris Figueredo Torres

Ante los cambios brusco de los precios de los productos agropecuarios que expenden los nombrados caretilleros y otros puntos del trabajo por cuenta propia dedicados a esta actividad en  el municipio de Amancio, la población manifiesta su asombro e inconformidad.

Motivada por los comentarios que se pueden escuchar en cada esquina, centros de trabajo y el barrio, converse con los que están del otro lado del mostrador.

Los mismos manifiestan que en estos momentos de escasez por la que transita el país a consecuencia de la Covid 19, el precio de adquisición de los productos es mucho mas elevado que antes, por lo tanto también se disparan los de venta.

Una vez más la culpa la carga el Totí, porque si cada quien hace lo que le corresponde, el boniato,  que en esta temporada debe valer 1 peso 65 centavos, su precio no sería de 4 pesos la libra. Esto es solo por citar un ejemplo.

Otro de los productos que mantienen precios topados es el plátano fruta, vianda y el censa, la yuca y la desaparecida malanga, por los que también ponemos el grito en el cielo, cuando preguntamos su valor.

No salimos del asombro si de especias se trata. Una cabeza de ajo, 7 pesos o a 3 unidades  por 20 pesos;  y ni pensar en la cebolla y el ají, cuyo valor se ha triplicado.

Y hacia referencia a los productos de precios topados, listado que por cierto necesita de una revisión de sus acuerdos, pero para mi asombro y descontento, supe también que las especias son productos de expendio por oferta y demanda.

Pude constatar además que la mayoría de estos carretilleros no tiene expuesto al publico el listado o pizarra de precios de los productos en venta y en su defecto solo encontré uno pero lo escrito allí a pesar de no tener clara visibilidad, no se correspondía con los precios reales.

Creo,  y se que concuerdan conmigo, se debe actuar de inmediato para frenar el alza en los precios de estos alimentos, tan necesitados en nuestras cocinas pero que no son asequibles a nuestro bolsillo.

Se ha hablado de incrementar los salarios y se sabe que por consiguiente los precios también sufrirán modificaciones, pero no hay por qué adelantarse a los acontecimientos, porque al final la cadena revienta por el lado más débil, afectando así a la población,  quienes nos sustentamos con el salario devengado, de ahí, la urgencia de adoptar medidas que frenen esta y otras contravenciones, Así protegemos al consumidor, nuestro pueblo.