Aunque muchos se empeñen en decir que se han pérdido muchos principios éticos y morales, en nuestra sociedad sobran los ejemplos dignos de imitar, como lo comprueba el hecho que la periodista Niria Cardoso narrará a continuación.

La honestidad es un valor que distingue a los cubanos y muestra de ello fue el noble gesto de dos amancieros que devolvieron esta reportera un micrófono extraviado hace unos días en el cumplimiento de sus deberes profesionales.

Amada Villavicencio Lara, residente en la Calle Camilo Cienfuegos número 148-A, en el Reparto Martínez, y quien labora en la Dirección Municipal de Trabajo y Seguridad Social, encontró un estuche negro y decidió consultar a Rolando Corrales Fonseca quien le comentó haber escuchado la pérdida a través de una nota por esta radioemisora.

Ni cortos ni perezosos, se comunicaron de inmediato con la periodista Ana Iris Figueredo Torres y le entregaron este aditamento de vital importancia para el trabajo reporteril.

En conversación con Amada, ella me confirmó que en su hogar le inculcaron siempre hábitos de conducta muy aparejados a la moral y las buenas costumbres, una máxima que ha seguido cultivando, y luego reafirmó su satisfacción porque este objeto volviera a su dueño, pues “no hay nada mejor que sentirse bien con uno mismo”.

Esta actitud de Amada y Rolando demuestra una vez más que en Cuba los valores forman parte de nuestra idiosincrasia, y cada día son mayores las razones para creer en la utilidad de la virtud.