Tú muerte nos conmovió a todos, partiste cumpliendo la promesa de luchar contra el imperialismo en cualquier lugar y contra cualquier injusticia.

Argentina fue tu cuna y origen, pero te sabemos cubano de pura cepa, porque aquí echaste raíces profundas de las cuales jamás pudiste despegarte, por eso dijiste que tu último pensamiento serían para Fidel y su pueblo.

Te sabemos comandante, ministro, obrero, gente simple con la camisa sudada a ayudando a forjar el porvenir de una patria nueva.

Ejemplaridad, hondo humanismo, fidelidad sin limites, altruismo, solidaridad, altruismo desinterés y humildad, hirvieron que ganaras el  respeto y la admiración de un pueblo que ha resistido los embates de un imperio por más de medio siglo porque sigue tu estrella.

Mataron tu cuerpo pero no tu espíritu, te multiplicaste entre los amancieros y tu sueño renace desde el Río Bravo hasta la Patagonia con el despertar de los pueblos que beben de tus enseñanzas y se levantan como gigantes  para luchar por un mundo mejor y posible.

Por eso los habitantes de esta Isla bebemos del manantial de tus valores y principios  para que continué siendo el paradigma de las nuevas generaciones y poblar al mundo de hombre como tú Ernesto Guevara de la Serna.