Según los anales de la historia del municipio de Amancio, hasta ahora no se conoce de la existencia de una Banda de Conciertos, como era típico de las poblaciones surgidas a raíz de la colonización española, y más tarde la penetración capitalista norteamericana.

La inspiración del presidente cubano, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, hizo realidad un sueño largamente acariciado: 24 jóvenes de esta sureña comarca, recién graduados del primer curso que organizó la Escuela de Bandas de Concierto, creada en Las Tunas, tienen sobre sus hombros la responsabilidad de rescatar y preservar esta expresión musical.

Con edades que oscilan entre los 15 y 20 años, los flamantes instrumentistas están dotados de los conocimientos necesarios para ejecutar un repertorio inicial de ocho obras.

El Boulevard del Batey, situado en el centro histórico de esta localidad, fue el lugar escogido para el estreno de la Banda, la cual marcará pautas en la creación de una futura Orquesta Sinfónica con todas las de la ley.

Tenemos la inmensa suerte de que en el país más bloqueado del planeta, y donde, según dicen los amos del Imperio, “se cometen violaciones de los derechos humanos”, los sueños traspolan los límites de la quimera.

Fíjese usted, si eso es cierto, que ahora los amancieros se desperezan de fatalismos geográficos para disfrutar maravillas como una sinfonía, una rapsodia o un vals, hasta el cadencioso ritmo de una contradanza, un son-pregón o las notas del Himno Nacional.

No es retórica ambigua, es la plasmación de un hecho cultural sin precedentes, donde el principal protagonista es el hombre de a pie, que enfrenta los obstáculos cotidianos con una eterna sonrisa, pero sin renunciar a su espíritu fuerte como el caguairán. Y el encuentro con nuestra riqueza cultural, propiciará una victoria contundente, por el bien de la Revolución y los sueños más nobles de la Humanidad.