Radio MaboasEn los límites territoriales que separan a la provincia de Camaguey del Oriente rebelde, se escucha por la frecuencia 1450 kilohertz de amplitud modulada la emisora Radio Maboas, ubicada en el municipio de Amancio, Las Tunas.

La épica zafra de los 10 millones fue el motor que impulsó los sueños de Armando Hart y Haydée Santamaría en un apartado rincón de la geografía cubana en el lejano año de 1970. Era lo más parecido a la hermosa leyenda del pueblo Macondo, creado por el gran escritor colombiano Gabriel García Márquez y que recrea en su genial novela “Cien años de soledad”. Macondo, era un símbolo de atraso, dolor, abandono, olor a épocas pasadas donde la felicidad humana era privilegio de unos pocos y un pensamiento maldito para muchos.

Entre tantas metas por realizar, Haydée y Hart no perdieron un minuto de aquella excepcional etapa, y con esa misma energía con que se entregaron a la Revolución, deciden crear una emisora de radio. Era necesario contar con un instrumento ideológico de probada eficacia para movilizar al pueblo en la construcción de una nueva sociedad.

La idea sonaba atractiva, mas los obstáculos no mellaron ese propósito. Comenzaron los contactos por aquí y por allá. Desde una llamada telefónica hasta los intercambios eminentemente protocolares. ¡No se podía perder un minuto más!.

¿Y el nombre que llevaría la planta?. ¡Hum, eso fue lo más difícil!. Había que buscar algo que identificara al pequeño poblado. Finalmente, se impuso lo autóctono. Maboas, un vocablo aborigen con que se llamaba a un árbol resinoso, y también porque recuerda un importante hecho histórico de la localidad.

Ya se contaba con el local, los primeros artefactos y el personal humano que echaría a andar este proyecto. Francisco Rivero, en aquel momento Director Provincial de Radio en Camaguey, recuerda la inmensa satisfacción de Armando y Haydée cuando inauguraron la estación radial. El éter comenzó así a captar una frecuencia nueva, la mil 450, llena de ideas, pasión creativa y deseos de ayudar a la formación de hombres y mujeres nuevos.

Se diseñó una programación atemperada al momento. Esta constaba de 19 horas, dirigidas en lo fundamental a exhortar al pueblo para que participara activamente en la zafra de los 10 millones.

El objetivo se cumplió con creces. Radio Maboas arriba a su primer aniversario, con la alegría de haber recibido la condición de Centro de Tradición Heroica. ¡ No era para menos¡, la consagración de Haydée y Armando encontró eco en los primeros realizadores. Tres años después, Maboas se convirtió en la mejor emisora del país, nuevamente ratificó la condición de Centro de Tradición Heroica y lo que se considera la alegría más impactante: la Orden 26 de Julio encabeza la vitrina de los momentos especiales.

La creatividad de artistas y periodistas se fue imponiendo en los Festivales Regionales y Nacionales, donde en más de una ocasión se logró premios y certificados que la avalan como mejor emisora.

En 1982, la Novia Sonora del Guacanayabo obtuvo el primer premio en el Primer Festival Nacional de Radio y Televisión, con un programa infantil. A partir de este momento, comienza una verdadera fiebre creadora, donde el nombre de la hasta entonces emisora más joven de Las Tunas brilla con luz propia.

Es que el tiempo pasa, y muchos los reconocimientos, estímulos, aplausos. Sí, esos imprescindibles aplausos del pueblo, que es la razón de ser de quienes hacen ver el sonido mágico de la radio. En la memoria histórica de nuestro medio, aún siguen inundando el éter programas como Actualidad Campesina, De todo y de todas partes, Esta es la historia, Mundo Pioneril, Nuestro Idioma, Hombres del Mar, en fin, una lista interminable de buenas obras que han aportado momentos muy gratificantes.

¡Y qué decir de esos anónimos comunicadores que se han robado el corazón de generaciones de amancieros!. Angel Omelio Rodríguez, el Decano de la Radio, Máximo Velázquez, Genovevo Barrero, Belquis Figueredo, etcétera.

Han transcurrido 36 años de constancia, amor a la Patria, fidelidad sin límites. Hoy los nuevos tiempos convocan a otras batallas, por la defensa de la soberanía nacional, la construcción de un mundo mejor y posible para la Humanidad. Maboas se enorgullece de contar con un ejército obrero dispuesto a brindar un producto de mayor calidad cada día.

El compromiso esencial de los trabajadores de la radio amanciera es bien definido. En 14 horas de cultura, entretenimiento, orientación e información, se respira el deseo de crear un producto más cercano a la comunidad, donde se reflejen sus intereses y preocupaciones.

El tratamiento de temáticas medulares sienta pautas en el llamado de Fidel para convertirse en artillería pesada de la Revolución. Maboas libra combates contra lo mal hecho y camina codo con codo al lado de sus oyentes. La cultura general integral se crece, al igual que la ascendente profesionalidad de los periodistas.

Espacios como Micrófono Abierto, Difusión, Captado por Radar, Tribuna Popular, son herramientas imprescindibles en la labor informativa y de ejercicio de la crítica oportuna y constructiva. Son parte de una política humanista y enriquecedora para construir una obra cada vez más sólida, fuerte y de alto espíritu revolucionario.

En la nueva era tecnológica, Maboas no se queda atrás. Ya se dan los primeros pasos para la inauguración de una página web, la cual ofrecerá a internautas de todo el mundo acceder a los principales avances económicos y sociales de la comarca en la etapa prerrevolucionaria. Se proyecta la instalación de un grupo electrógeno para garantizar las transmisiones, aún en contingencias especiales como huracanes.

La digitalización va abriéndose paso a paso. En un futuro no muy lejano las ventajas de la computación aplicadas a la programación mejorarán notablemente la calidad de los programas, así como el paso a la frecuencia modulada, que ofrece mayor nitidez en la recepción de la señal.

Son 36 años de duro bregar por la magia de la radio. Lo que un día sembraron Haydée y Hart, hoy se erige como un frondoso Macondo, que se crece en los abriles de nuevas esperanzas y combates. Es la realidad sonora de los anhelos de un pueblo culto, libre y dispuesto a continuar adelante la obra de la Revolución.