Poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos  de América contra Cuba, más que un derecho, es una necesidad que se reparte entre millones de hombres y mujeres de buena voluntad.

El bloqueo continúa siendo  absurdo,  ilegal y moralmente insostenible, actitud que no ha cumplido ni cumplirá el propósito de doblegar la decisión del pueblo cubano de preservar su independencia y derecho, a la libre autodeterminación.

Este fenómeno imperialista ha causado enormes sufrimientos al pueblo cubano. Sectores altamente sensibles para el bienestar de cualquier pueblo, como la salud, educación, transporte, vivienda, y el deporte, han estado entre los principales blancos de esta política genocida.

La esfera del deporte  ha sido afectada significativamente por el bloqueo del gobierno de Estados Unidos.

La base material para el desarrollo de los numerosos programas existentes de educación física y perfeccionamiento del deporte escolar, han tenido un marcado impacto negativo con el bloqueo.

Las limitaciones  y obstáculos impuestos por el bloqueo a nuestro país ha limitado la adquisición de balones, cronómetros, calzado deportivo apropiado, medios técnicos y pedagógicos auxiliares necesarios, que han incidido de modo importante en el cumplimiento pleno del objeto que la sociedad y las autoridades cubanas han identificado como prioritarias.

La restricciones que impone el cerco norteamericano a la adquisición en los Estados Unidos de materias primas para la producción de instrumentos deportivos, entre los que se incluyen  varios tipos de cauchos y   productos químicos que Cuba no puede producir, han obligado a la compra de los mismos en países europeos y asiáticos, con un sobre gasto  que asciende a 72 mil dólares, solo por conecto de fletes.

Para ilustrar las afectaciones del bloqueo al deporte cubano, bastaría con mencionar un efecto concreto  a tan criminal política; el desarrollo del béisbol en Cuba, nuestro deporte nacional.

El país utiliza aproximadamente 30 mil pelotas para la alta competencia de béisbol y otras 30 en los niveles escolares y juveniles.

La industria deportiva cubana ha sido perjudicada por el bloqueo, al limitarse las posibilidades de actualización de su tecnología, que de haberse desarrollado como esta previsto, podría hoy cubrir gran parte de sus necesidades para la masificación del deporte y las actividades de los atletas del alto rendimiento.

Tuvo que ser detenida la fabricación nacional de calzado deportivo para el béisbol y el fútbol, artículos de boxeo como guantes y protectores de cabeza, sacos de golpeo y otros medios auxiliares para el entrenamiento de deporte de combate, al no poderse adquirir la materia prima necesaria.

Implementos y artículos deportivos como los anteriores, y otros muchos como jabalinas, perdigas, vallas para el atletismo, calzado especializado, trampolines de clavado entre otros, que podrían ser producidos en Cuba o adquiridos en Estados Unidos a un costo menor, sin embargo, son comprados en la actualidad en terceros países incrementándose los gastos en más de un 50 por ciento.

La proyección y ejecución del programa de desarrollo para atletas del alto rendimiento, se ha visto también afectado por el bloqueo debito entre otras razones, a la imposibilidad  de participar en eventos deportivos, convenciones, cursos de superación y foros internacionales que tienen lugar en los Estados Unidos, al no otorgarse las visas correspondientes o al desestimarse la invitación a atletas u organizaciones deportivas cubanas, como consecuencia del entramado de obstáculos que generan dicha política.

Los encuentros e intercambios bilaterales con equipos norteamericano de primera línea en boxeo, béisbol, voleibol, lucha, gimnasia, y baloncesto, se han reducido de manera significativa, obligando al deporte cubano a programar viajes a Europa o a otras latitudes más lejanas para la preparación y fogueo de nuestros seleccionados nacionales, lo que ha encarecido sustantivamente el programa de alto rendimiento.

Se han visto restringidas las opciones de acceso al mercado para la adquisición de tecnologías de punta que favorecen la preparación de los atletas cubanos, con un incremento significativo de los costos de compra.

Sin embargo, la voluntad de acero y audacia de los cubanos revierten  a cada instante la situación generada por el cerco americano a la mayor de las antillas y convierte en triunfos los reveses.