Ana Matilde Guerra Viera. Foto: Niria Isabel Cardoso Estrada

El empleo de la medicina natural y tradicional es una práctica tan antigua como la propia existencia del hombre.

De nuestros antepasados heredamos la búsqueda de una cura para las aflicciones en plantas con demostrado poder curativo.

Cuentan quienes ya peinan algunas canas que en esta localidad llegaron a existir varios laboratorios destinados a la producción de compuestos exclusivamente con componentes naturales.

Sin embargo, con el paso del tiempo llegaron las indisciplinas sociales, la despreocupación por parte de algunos directivos de organismo de turno, el desinterés de alguien por retomar lo perdido y el poco sentido de pertenencia hacia esa parte de la cultura del cubano.

Cabe entonces la vieja frase del refranero popular: recordar es volver a vivir, esta con toda la extensión de la palabra. Estoy convencida de que resulta difícil encontrar algún amanciero que no haya tomado un cocimiento para aliviar una maleza estómago o un dolor muelas. O que por estos días, cuando escasea el demandado cafecito mañanero, no haya acudido a un buen tesito de hojas para evitar el molesto dolor de cabeza.

Son prácticas comunes que forman parte de la cotidianidad de los cubanos, elementos distintivos que se están perdiendo por diferentes causas en las cuales pocos, para no ser absoluta, han pensado.

Enhorabuena para la dirección municipal de Educación, organismo que logra estabilidad en sus producciones de medicina natural y tradicional destinadas a los centros estudiantiles de la localidad.

Al mismo tiempo resulta necesario el señalamiento para aquellos que, aunque buscan una solución para el problema, contaron con estos locales y lo perdieron por razones de poco peso o por decisiones apresuradas. En ese caso, fue peor el remedio que la enfermedad.

Ahora dependemos de las producciones originadas en laboratorios del hermano municipio de Colombia, así como de la disponibilidad de transporte y combustible para traerlos hasta acá. ṡPor qué tanto trámites y gastos de recursos cuando el llamado es a ahorrar cuanto podamos para ayudar a la economía del país?
 
Independientemente de la situación que enfrenta hoy Cuba con la Covid-19, el recrudecimiento del bloqueo y las limitaciones para la entrada de insumos a la nación, urge fomentar el cultivo de plantas curativas en cada hogar amanciero, ello con la esperanza de que un día no muy lejano volvamos a tener un laboratorio donde adquirir remedios para nuestros males.

Mientras, retomemos estos locales tan necesarios y defendamos el empleo de la medicina natural y tradicional como esa parte indiscutible de la cultura cubana, que es también identidad.