Vilma, eterna presencia

Vilma es presencia viva, se multiplica en su pueblo que la sabe amiga, compañera, siempre al lado de la mujer amimándola a ser parte activa de las mejores causas.

Esta mujer inmensa renegó de sus comodidades, para asumir su condición de revolucionaria, y anduvo las calles de su Santiago natal convocando a la lucha, pero no le bastó subió a la Sierra Maestra, desafió las balas, el frío, la lluvia, para consolidar el sueño de la libertad y demostró que con la presencia de la mujer las obras son invencibles.

No descansó un minuto de su agitada existencia en conocer de la mujer, de la familia, de su superación y las hizo levantar la cabeza y demostrar que no son costilla, sino que son capaces por si mismas, que su talento y capacidad innatas las hacen brillar.

Tanto es así que hoy las cubanas son por sus propios méritos lo que desean: ingenieras, combatientes, campesinas, amas de casa, científicas,  demostrando que no hay reto que se impongan que no lo cumplan.

Por estos días se nos hace presente, y su ejemplo se multiplica entre las mujeres que buscan el alivio para un virus que afecta al mundo lo mismo desde un laboratorio investigando, que desde un centro de aislamiento, en un hospital, en otras regiones salvando vidas, a pie de surco cultivando la tierra, o llevando el alimento a los más vulnerables.

Ahí está su obra imperecedera, su grandeza, y su ejemplo que nos guían a diario y que demuestran que la mujer es una Revolución, dentro de la Revolución y que donde ella esta nada falla.