Tras el estallido de la II Guerra Mundial en 1939 se produjeron  las primeras acciones de resistencia contra la invasión fascista de octubre.

Organizaciones estudiantiles, democráticas y obreras, declararon huelgas en la mayoría de las fábricas, llamando al pueblo a participar en las manifestaciones.

Violentos enfrentamientos populares contra las fuerzas represivas nazis, con los jóvenes estudiantes al frente, tuvieron lugar sobre todo en Praga, capital de Checoslovaquia,  a raíz de ahí, la iniciativa de escoger el 17 de noviembre como el día internacional de los estudiantes.

A más de seis décadas, la lucha de los estudiantes no se detiene, organizados y dirigidos por la Organización Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (OCLAE), este movimiento continúa exigiendo mejoras en el sistema educacional, y una  reducción de los precios para los becarios.

La lucha mundial de los jóvenes en este siglo XXI no se detiene, y está marcado por el protagonismo de éstos en diferentes sectores de la vida económica, política y social.

La realidad cubana marca un camino diferente, y este 17 de noviembre está  señalado por la alegría y el júbilo de una masa estudiantil con derechos, con derecho a la autodeterminación, a ocupar un puesto en el parlamento cubano, a marcar el rumbo de nuestra nación y construir juntos el futuro de todos los cubanos.

Cientos de estudiantes amancieros junto a sus colectivos marcarán la diferencia de este memorable 17 de noviembre, y entre las múltiples alegrías, motivaciones y anhelos no puede faltar el reclamo de libertad a nuestros 5 hermanos presos injustamente en carceles en los Estados Unidos.

No puede faltar tampoco el deseo de justicia para los desprotegidos del mundo, y el cese inmediato del criminal bloqueo yanqui a nuestra isla; así andan en esta jornada los estudiantes de ciencias médicas en Amancio, de los institutos pre-universitarios en el campo y urbano, en fin, todos los que sueñan junto a nuestro Fidel, un mundo mejor.