Imprimir
Categoría: Salud
Visto: 367

Personal de salud en el centro de aislamiento en Amancio. Foto: Danay Naranjo Viñales

Dijo José Martí que en prever está todo el arte de salvar. Bajo esa premisa más de una veintena de trabajadores amancieros  asumen la humana tarea de velar por la salud de diez personas que se encuentran en el centro de aislamiento local.

En ese grupo de valientes conocimos a la joven Yairelys Cisneros Guerra, instructora de artes de profesión, quien durante los últimos 15 días puso a un lado el arte para contribuir como lavandera en esta institución de salud. Ella tiene clara su misión y por eso ratifica su disposición de acudir al llamado de las autoridades locales.

Asegura sentirse orgullosa de contribuir con el personal médico que allí labora, pues aporta al bienestar de estos pacientes. De forma voluntaria garantiza la higiene personal de todos, a la vez que conoce personas diferentes e intercambian sobre la importancia de lo que hacen.

Con la misma pasión que días atrás asumieron la tarea encomendada, muchos no pueden evitar las lágrimas en sus ojos al despedirse, pues se consideran como la segunda familia.

El doctor Víctor Miranda Julve asegura, también, que es una experiencia muy linda.

"Desde el inicio asumimos esta responsabilidad con el respeto y la hidalguía que caracteriza al personal de la salud y a los cubanos, en general. Llegamos con la confianza de que los conocimientos adquiridos en el transcurso de la carrera y la preparación serían suficientes para adoptar las medidas preventivas y evitar cualquier contagio"

Por su parte, el doctor Irán  Hernández Almanza agradece esta posibilidad de poner en practica lo aprendido.

"Durante los 15 días trabajamos en turnos de 24 horas para 48 de descanso. No existe diferencia entre un médico y el personal de servicio porque aquí, más que un equipo, somos una familia. Hemos aunado voluntades para que esta misión salga de la mejor manera posible y hoy regresamos a casa con la satisfacción del deber cumplido y la disposición de regresar si es necesario"

Quienes hoy se marchan cumplirán ahora con el aislamiento desde sus hogares. Otro grupo se  incorpora para mantener el funcionamiento  del centro con la misma entrega que los primeros.
 
Así, con el ir de unos y el venir de otros, cada día se escribe una página importante de nuestra historia donde el único premio es la salud de las personas. Una batalla contra la Covid-19 que libramos,unidos, desde el sur de Las Tunas.