Maria del Carmen Rodríguez Márquez. Foto: Niria Isabel Cardoso Estrada

Hace 19 años apostó por la carrera que a su modo de ver es la más hermosa, por la humanidad, el compromiso y el amor que entraña.

Maria del Carmen Rodríguez Márquez, es Licenciada en Enfermería y sus inicios fueron en el Hospital Ernesto Guevara de la Serna, en la capital provincial de Las Tunas,  luego de 11 años retornó a sus raíces y hace 6  que trabaja en la Unidad de Cuidado al Grave en este sureño municipio de Amancio.

Para Marita, como la llaman cariñosamente, su día a día es intenso  y lo lleva entre la familia y sus pacientes que se convierten en su preocupación aunque este lejos de su puesto de labor.

Su experiencia en la Terapia Intensiva es gratificante porque hay que estar al tanto de todo lo novedoso que sale de la  profesión,  hay que estar pendiente de los parámetros vitales del paciente, cubrir sus necesidades de alimentación, aseo, medicamentos, servirles de apoyo psicológico, estar allí en la cabecera de la cama y tomar la mano para decirles te vas a recuperar, pronto estarás en casa, eso les ayuda a que se recuperen y eso para mi es la gloria.

Sus pacientes la reclaman por su manera de ser, por su carácter dulce y afable, y su mayor alegría es verlos salir por la puerta de la sala recuperados y entregarlos a la familia para que se reincorporen a su vida, y eso reconforta como nada.

Su día a día es complicado porque en casa se queda la familia, es madre soltera y además de sus dos tesoros, cuida de una tía, pero se las arregla, todas la ayudan para que pueda descansar, porque hay días en la Terapia Intensiva que son agotadores.
   
Para María del Carmen Rodríguez Márquez, la enfermería es honestidad, altruismo, sacrificio, es una labor complicada pero también muy satisfactoria, porque somos la familia más cercana que tiene el paciente, siente orgullo de ser parte de esos profesionales, porque no cree que hay otro trabajo tan hermoso y humano.