Una gota de sangre cuenta y salva vidas. Foto: Niria Isabel Cardoso Estrada

Extender nuestro brazo y donar nuestra sangre es un gesto altruista que de forma voluntaria realizamos los cubanos con el objetivo de salvar vidas humanas, lo cual identifica y enaltece nuestros valores de humanidad.

En el municipio de Amancio, localizado al sur de la provincia de Las Tunas, están registrados 642 donantes, de los cuales 110 son mujeres, además de trabajar para incorporar a los jóvenes a esta importante tarea.

Mediante este proceso se realiza la extracción y procesamiento de la sangre además de realizar la separación del plasma los glóbulos rojos y blancos, los cuales se le regresan al paciente, cuyo organismo es capaz de reponer rápidamente el elemento sanguíneo compuesto por agua, proteínas y sales minerales.

Para preservar la salud del donante es importante la realización de constantes chequeos clínicos, lo que además garantiza la calidad del componente líquido de la sangre, a lo cual debe sumarse el reconocimiento a su actitud ante la familia y los diferentes sectores de la sociedad.

Como resultado de la convocatoria en barrios y centros de trabajo, mensualmente el banco de sangre de la localidad aporta a la industria 160 litros mensuales para cumplir al año con los Mil 920 planificados.

Lo más importante y que nos enaltece y diferencia a otros paises es que todo este sacrificio,  no media interés monetario alguno, y a su vez, no es en vano, pues a partir de estas y mediante su procesamiento se obtienen los hemoderivados con diferentes aplicaciones en tratamientos médicos.

Por eso en esta jornada que anualmente se realiza del 7 al 14 de junio, es indispensable reconocer la actitud de estos hombres y mujeres que contribuyen a mejorar la salud de nuestros semejantes y aportan al desarrollo farmaceutico en Cuba.