Licenciada en Laboratorio Clínico Aida Rosa Cardoso Estrada en su puesto de trabajo

Mucho se trata de denigrar la esencia humanista, altruista y solidaria de la Revolución cubana, y de su misión médica que a lo largo de 60 años ha atendido y salvado millones de vidas en los rincones más oscuros del planeta como expresó nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

Pero es que somos internacionalistas de corazón, lo llevamos como información genética, porque para los cubanos no hay bien mayor que ayudar a quien lo necesite, esa es una deuda que tenemos que saldar con la humanidad.

Los colaboradores de la salud sienten el sano orgullo de poner bien alto la calidad humana de sus profesionales, su alta preparación para enfrentar cualquier situación, sea por desastres naturales, tecnológicos o contingencias sanitarias como esta que vivimos con la Covid_19.

Y de eso han dado muestras también los que viven en esta sureña comarca tunera, h 100 miembros de este honorable ejército de Batas Blancas están diseminados en 14 naciones del mundo, muchos de ellos formando parte del Contingente Internacional “Henry Revee”.

Entre esos valientes está la Licenciada en Laboratorio Clínico Aida Rosa Cardoso Estrada,  quien por segunda vez ofrece sus servicios de forma desinteresada en la tierra de Bolívar y Hugo Chávez, para ella es un trabajo muy bonito del que se siente orgullosa porque está apoyando a un pueblo hermano a salir adelante.

Trabaja en un Centro de Diagnostico en San Francisco el bajo del Estado de Zulia, donde se realizan actividades quirúrgicas y allí dan el extra para que los pacientes se recuperen, y que la misión médica cubana brille.

Estuvo 20 meses, y muchas veces la atrapó la tristeza y la melancolía por estar con los suyos, pero ese sentimiento de cubanía que se siente, los impulsa a dar cada día lo mejor de si.

Ante las calumnias de los enemigos de la Revolución, contra viento y marea demuestran su valía y muchos son los países que piden la asistencia sanitaria de Cuba avalado por su experiencia, por los indicadores de salud de su población que es sinónimo de calidad de vida y contra eso nada pueden.

Atrás dejan familia, el barrio, los amigos, sus costumbres, pero les gratifica el agradecimiento en gestos o palabras de ese al que le devolvieron la esperanza de vivir, por eso a todos ellos nuestros respetos por ser de los imprescindibles, de los que van en el bando de los que aman y fundan.