“Nunca pensé que un simple toque a la puerta pudiera cambiarle tanto la vida a uno”, me comentaba Ramón Enrique Figueira, vecino del Reparto Progreso, en el tunero municipio de Amancio, cuando vio a los trabajadores sociales con las hornillas eléctricas en mano.

Con una sonrisa en los labios, me describió el suceso. “No te miento, aquellos jóvenes abrieron los ojos y echaron pa’trás cuando dije que me buscaran una mandarria. Yo sabía en lo que andaban, y les dije que no se preocuparan, eso era para ponerle fin a un depredador de corriente”.

Curiosas anécdotas como esta, lágrimas y expresiones de agradecimiento a Fidel por la llegada de la Revolución Energética mediante, servirían para conformar un libro que resumiría el impacto de los beneficios en materia de ahorro y calidad de vida.

Al referido suceso, le precedieron acciones que tenían como objetivo central el uso racional de los recursos energéticos con que contaba el país. Todo empezó por el control de los combustibles y la búsqueda de alternativas eficientes en la generación de energía eléctrica, entre otras medidas.

En nuestra sureña localidad, la batalla energética inició con la reposición de juntas y termostatos para refrigeradores, lo que permitirá un menor consumo de electricidad.

Seguidamente se facilitó el cambio de 2 mil 729 ventiladores artesanales por industriales, unas 22 MIL 265 lámparas fluorescentes de 18 watts y más de 400 bombillos ahorradores, así como la distribución de ollas arroceras, abriéndose con estas últimas una nueva era para la cocina cubana.

No habían pasado más de dos meses y ya invaden los hogares las hornillas y los calentadores. Ahora, se encuentran en proceso de distribución las ollas de presión eléctricas o multipropósitos, además de la instalación de ocho grupos electrógenos que garantizan diversos servicios claves en caso de emergencias.

Si a estos beneficios sumamos la operación CUPET, iniciada el 26 de noviembre último, fecha antes de la cual Amancio había ingresado solo tres pesos con 25 centavos en peso cubano convertible por venta de combustibles, se constata que al cierre de marzo del presente año el municipio reporta ingresos superiores a los 7 MIL 90 CUC por ese concepto.

Ello constituyó una fehaciente muestra de que el despilfarro impidió al país ingresar millones de dólares necesarios para la propia continuidad de las bondades que ofrece la Revolución a la familia en la mayor de las Antillas.

Ah!, déjenme cerrar la anécdota del inicio. Luego de recibir la hornilla y llenar los formularios, Ramón ofreció a los trabajadores sociales un cafecito para celebrar. Al degustar un buen sorbo, con evidente satisfacción, expresó: “más que a mi puerta, ustedes tocaron mi corazón”.