Un amanciero en la tierra de Ho Chí Minh. Foto: Niria Isabel Cardoso Estrada

Cuba y Vietnam, tienen nexos profundos, nos une la voluntad de seguir adelante a pesar de los escollos del camino, y de haber coincidido en el natalicio de dos grandes hombres que echaron rodilla en tierra por los suyos, y lucharon por las más nobles causas hasta el último aliento, José Martí y Ho Chí Minh.

Este mes de mayo recordamos a esos valerosos patriotas que creyeron que Patria es humanidad, y por ese legado muchos fueron los cubanos que llegaron hasta el tierra del Tío Hồ para apoyar la reconstrucción del país.

Entre ellos está Arturo Arias Galindo, quien fue como albañil y durante 18 meses  apoyó la construcción de un grupo de obras.

Arturo todavía conserva vivos recuerdos de su estancia en Vietnam, de su gente hacendosa, trabajadora, disciplinada, amantes de Cuba y de su  Guantamera, por su ritmo contagioso.

En las tierras vietnamitas dejaron hoteles, carreteras, granjas y en muchas de ellas como símbolo de cubanía las palmas. 

Confiesa que se trabajó duro construyendo obras, tuvimos que ayudar a descargas los materiales desde el barco, los turnos eran de 24 horas, no se descansaba, y ese sacrificio le mereció junto a otros 12 cubanos que ejecutaban el Hotel, hoy convertido en un Centro de Convenciones, ser distinguido con las  medallas de la Amistad y del Trabajo.

Arturo conserva con orgullo está parte de su vida, viajar tantos miles de kilómetros enfrentarse a otro idioma, a otra cultura, alejarse de la familia, valió la pena porque hoy la Tierra de Hồ Chí Minh crece, su economía se fortalece y eso lo llena de orgullo porque desde la Tierra de Martí llegó la ayuda de un amanciero.