Venta de carne en Amancio. Foto: Ana Iris Figueredo Torres

Al detectarse en Cuba la pandemia de la COVID-19, el estado cubano implementó un grupo de medidas dirigidas a amparar a los trabajadores y a las familias más vulnerables, en el orden laboral, salarial y de seguridad social.

En el municipio de Amancio quedaron protegidos 883 trabajadores de 57 entidades registradas, quienes presentan patologías médicas que los convierten en vulnerables ante la letal enfermedad que afecta al mundo.

Aquí entran también los trabajadores con edades que superaban los 60 años y madres con niños menores, quienes desde el inicio de la epidemia fueron protegidos percibiendo el 100 % de su salario en el primer mes y el 60  en los meses restantes.

En esta segunda fase de la primera etapa camino a la recuperación que vive hoy el municipio, esta medida queda sin efecto, reincorporándose a sus puestos laborales estos trabajadores protegidos.

Sobre el trabajo a distancia, si bien no se ha logrado el alcance esperado, esta modalidad muestra cierto impacto y, ante el avance del nuevo coronavirus, resultó prioritaria.

A este empleo se incorporaron en Amancio 2 182 trabajadores, y algunos de ellos pueden mantenerse en la actividad, según el cargo que ocupan dentro del colectivo.

Entre estas acciones estuvo también el monitoreo del sector cuentapropista, con un profundo análisis de parte de numerosos investigadores, con el fin de esclarecer la situación real de los grupos en desventajas para una búsqueda de soluciones equitativas.

En esta localidad se protegieron 14 núcleos familiares en los que se comprobó existían insuficientes ingresos que devengaban de su desempeño, de los cuales restan 4 por reiniciar su actividad por problemas de enfermedad.

Pero detrás de todos estos números, lo más importante es la vocación humanista de la Revolución y la voluntad política de un país que vela por los suyos.