Foto; Danay Naranjo Viñales

El Ministerio de Salud Pública de Cuba tiene entre sus prioridades la atención al Programa Materno Infantil (PAMI), con el propósito de disminuir a cero la tasa de mortalidad de la madre y el niño.

De ahí que cada año se realice la  entrega de grandes esfuerzos  e importantes recursos que garantizan el feliz nacimiento de los bebés, así como, su pleno desarrollo.

La doctora Rubidalys Oramas, asesora del PAMI en el municipio, refirió que el programa es una fortaleza, pues cuentan con  nueve pediatras distribuidos en Grupos Básicos de Trabajo (GBT), cuerpo de guardia, salas y otras actividades del trabajo con la población pediátrica.

Señaló que la atención al infante comienza desde el embarazo y a las 28 semanas de gestación, efectúan la consulta de puericultura, en la cual participan ambos padres, explicándoles los detalles sobre alimentación, postura y actividades domésticas que beneficiarán el término feliz del embarazo.

En el caso de las embarazadas que hoy se encuentran en el Hogar Materno, se le brinda un tratamiento diferenciado en dependencia de su problema de salud, se les garantiza el traslado hasta el centro hospitalario local para realizar exámenes, estudios y análisis complementarios de laboratorio, se mantiene la interconsulta con los especialistas siempre que lo requieran.

Asimismo cuentan con la presencia rehabilitadores, dietistas, y psicólogos para complementar su tratamiento y brindarles el apoyo que requieran.

La especialista destacó, además, que como parte de la atención a los niños en Cuba, disponen de un esquema de alimentación que establece el uso exclusivo de la lactancia materna hasta los seis meses de nacido y  plantea los principales elementos del desarrollo psicomotor de los infantes.

Asimismo el cronograma de vacunación infantil de Cuba cuenta con el reconocimiento internacional al contar con trece vacunas desde el nacimiento, algunas de ellas con reactivación.

Durante el enfrentamiento a la pandemia de la Covid-19, se trazaron estrategias que permitieron mantener actualizados los niños y su vacunación, de manera que no se perdió ninguno de estos procesos. Para ello se garantizó un ómnibus encargado de trasladarlos desde sus viviendas hacia el policlínico, y viceversa.

Sin dudas, el Programa Materno Infantil es y continuará siendo una prioridad en Cuba, muestra del empeño de nuestro Estado, pese al recrudecimiento de un bloqueo injusto por más de 60 años y los efectos de la Covid-19, apuesta por garantizar la salud de la madre y del niño.