A tres años del paso del Huracán Paloma por el poblado costero de Guayabal, esa comunidad al sur de la provincia de Las Tunas muestra avances y resultados  en diferentes sectores de la vida económica, política y social.

El nueve de noviembre de 2008 marcó la diferencia y a su paso la desolación  se adueñó del paisaje y la alegría  de su gente, en su mayoría pescadores o pobladores humildes poseedores únicamente de su arraigada historia de mar y salitre.

Hoy el entorno en el reparto José Martí es otro; compuesto por 112 viviendas construidas por el contingente Aniversario 50 de la Revolución, enriquecen el paisaje.

Javier Expósito, delegado de la circunscripción 51 en el Consejo Popular 06, comentó sobre el accionar de todos los factores comunitarios en función del beneficio común.

A solo poco más de  un año de la inauguración oficial del reparto José Martí, y a tres del paso desbastador del evento meteorológico, hoy se puede divisar la alegría en los rostros de esa gente sencilla, humilde,  pero agradecida de su revolución.

Una escuela nueva con más de ciento cincuenta alumnos, panadería, círculo social, farmacia, sala de rehabilitación, entre otras bondades, forman parte de la vida cotidiana de los guayabaleros.

Muchos son los que recuerdan con agrado y añoranza el ruido estrepitoso de las olas, la agradable brisa o la blanca arena de su añorada playa, como expresó Lidia Ester Morales, más conocida como  Puti.

Pero ahora cuentan con la seguridad  que les ofrece este nuevo reparto enclavado a más de un kilómetro de la primera línea de costa.

Los habitantes de esta comarca de pescadores, miran desde lo lejos las tranquilas aguas del golfo del guacayabo con la seguridad de que ninguna otra paloma dejará a su paso el dolor y la tristeza de la primera vez.