Foto: Estudios Revolución

La responsabilidad de Estados Unidos ante el ataque a la embajada de Cuba en esa nación durante la madrugada del pasado 30 de abril, fue exigida por el Presidente de la Isla, Miguel Mario Díaz-Canel, durante la Cumbre Virtual “Unidos contra la COVID-19” del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), organización que integra 120 países miembros y 15 observadores, que agrupan a casi dos tercios de los miembros de la ONU y representan el 55 por ciento de la población mundial.

A contnuación, expresó:

Es una obligación de los Estados adoptar todas las medidas adecuadas para proteger los locales de una misión diplomática acreditada, destacó el mandatario.

Agradezco a Azerbaiyán, Presidente del Movimiento de Países No Alineados, por convocar esta reunión para intercambiar sobre los esfuerzos urgentes y necesarios que nos permitan enfrentar la COVID-19.

Aprovecho la ocasión para felicitar a Uganda, que asumirá la Presidencia del Movimiento a partir del año 2022. Al asegurarle todo el apoyo de Cuba, le deseamos éxitos en su gestión.

La COVID-19 ha demostrado ser un reto global. No distingue fronteras, ideologías o niveles de desarrollo.  De ahí que la respuesta también debe ser global y mancomunada, superando las diferencias políticas.

No es posible predecir con exactitud la dimensión de sus consecuencias. La alta cifra de infectados y las cuantiosas pérdidas humanas muestran su devastador impacto en un mundo cada vez más interconectado que, sin embargo, no ha sido capaz de enaltecer esa interconexión de manera solidaria y hoy paga el precio de su incapacidad para corregir los graves desequilibrios sociales. Digámoslo con honestidad: si hubiéramos globalizado la solidaridad como se globalizó el mercado, la historia sería otra.

Falta solidaridad y cooperación. Esos son valores que no pueden verse vinculados solamente a las ganancias, motivación casi exclusiva de quienes, rindiendo culto al mercado, se olvidan del valor de la vida humana.

Cuando se repasan los hechos que han puesto en vilo a la humanidad en los últimos cuatro meses, es obligado los costosos errores de las políticas neoliberales, que llevaron al achicamiento de los estados, a excesivas privatizaciones y al olvido de las mayorías.

Esta pandemia ha demostrado la fragilidad de un mundo fracturado y excluyente. Ni los más afortunados y poderosos podrían sobrevivir en ausencia de los que con su trabajo crean y sostienen las riquezas.

La pandemia agudiza los acuciantes problemas de un planeta plagado de profundas desigualdades, en el que 600 millones de personas viven en extrema pobreza y donde casi la mitad de la población no tiene acceso a servicios básicos de salud.

Mientras, el gasto militar global supera los 1,9 millones de millones de dólares, de los cuales más del 38%, 372 mil millones, corresponden en el año 2020 a los Estados Unidos.

Comparto el siguiente pensamiento del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz: “en vez de invertir tanto en el desarrollo de armas cada vez más sofisticadas, los que tienen los recursos para ello debieran promover las investigaciones médicas y poner al servicio de la humanidad los frutos de la ciencia, creando instrumentos de salud y de vida y no de muerte”, los que tienen los recursos para ello debieran promover las investigaciones médicas y poner al servicio de la humanidad los frutos de la ciencia, creando instrumentos de salud y de vida y no de muerte”.

Aboguemos, junto al Secretario General de las Naciones Unidas, por el fin de las guerras, incluidas las no convencionales, para salvaguardar el derecho a la paz.

Rechazamos las recientes y graves amenazas militares del gobierno de Estados Unidos contra la hermana República Bolivariana de Venezuela.

En este complejo escenario, Estados Unidos ataca el multilateralismo y descalifica injustamente el papel de las organizaciones internacionales, en particular a la Organización Mundial de la Salud.

En la XVIII Cumbre de Bakú, en octubre de 2019, convocamos a fortalecer el Movimiento ante los desafíos internacionales, convencidos de que solo la unidad podría salvarnos.

Debemos enfrentar el egoísmo y estar conscientes de que la ayuda proveniente del Norte industrializado será escasa, por eso debemos complementarnos, compartir lo que tenemos, apoyarnos mutuamente y aprender de experiencias exitosas.

Una opción útil podría ser retomar en el futuro los encuentros anuales de Ministros de Salud del Movimiento de Países No Alineados, en el marco de la Asamblea Mundial de la Salud.

Cuba está dispuesta a compartir sus experiencias con los países del Movimiento, a los que nos unen lazos históricos de amistad.

Meses antes de que se desatara la pandemia de la COVID-19, ya enfrentábamos un brutal recrudecimiento de la política de bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos, dirigida a estrangular totalmente nuestro comercio y el acceso a los combustibles y las divisas.

Con enormes esfuerzos y sacrificios hemos logrado sostener en esas condiciones el sistema de Salud Pública universal, gratuito, de profesionales consagrados y de alta calificación, reconocidos mundialmente a pesar de las groseras y difamatorias campañas de descrédito.

En medio de ese contexto asfixiante de guerra económica, aparecieron las primeras señales de alerta sobre la posibilidad de que la COVID-19 se transformara en Pandemia y eso elevó el rigor de los retos.

Inmediatamente se elaboró un plan de medidas, sustentadas en nuestras fuerzas fundamentales: Un estado organizado, responsable de velar por la salud de sus ciudadanos y una sociedad con elevado grado de participación en la solución de sus problemas, la evolución de la epidemia en Cuba en los dos últimos meses está demostrando cuanto pueden impactar las políticas de inversión social en el enfrentamiento a los mayores y más inesperados desafíos.

El desarrollo científico nos ha permitido el tratamiento exitoso de disímiles enfermedades transmisibles, tanto en el país como en otras naciones.

25 nuevas brigadas de profesionales cubanos de la salud se han incorporado en el último mes a los esfuerzos de 23 países para combatir la pandemia, sumándose a las que ya prestaban servicios en 59 Estados, muchos de ellos miembros del Movimiento de Países No Alineados.

Es nuestra responsabilidad aunar voluntades y esfuerzos para enfrentar este inmenso reto.

Impulsemos la cooperación y la solidaridad internacionales.

Nuestro empeño será decisivo.

Hagámoslo por el derecho a la salud, la paz y el desarrollo de nuestros pueblos, con estricto apego a los principios fundacionales del Movimiento.

Hagámoslo por la vida. El empeño de todos será decisivo.

Muchas gracias