Díaz-Canel precisó que los tres frentes fundamentales en los que se viene trabajando son el enfrentamiento a la pandemia; la resistencia y la denuncia del bloqueo, y la implementación de los acuerdos del Congreso del Partido, concentrados en la estrategia económica y social. Foto: Estudios Revolución
Díaz-Canel precisó que los tres frentes fundamentales en los que se viene trabajando son el enfrentamiento a la pandemia; la resistencia y la denuncia del bloqueo, y la implementación de los acuerdos del Congreso del Partido, concentrados en la estrategia económica y social. Foto: Estudios Revolución

La estrategia cubana de enfrentamiento a la COVID-19 ha sido eficaz y con resultados, dijo el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, al presentar este jueves, en el programa televisivo Mesa Redonda, el perfeccionamiento del programa a seguir en las actuales condiciones, que fue aprobado durante la última reunión del Buró Político, presidida por el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz.

Dicha actualización, explicó, detalla las medidas para cada etapa, define qué es la nueva normalidad e incorpora un código de vida a aplicar en lo adelante.

Al iniciar su intervención, recordó que, con la llegada de la COVID-19, el contexto mundial complejo que se estaba viviendo en el mundo se hizo más incierto y desesperanzador, y también Cuba tuvo que enfrentar una realidad nacional desafiante, marcada por la pandemia, la agresividad del bloqueo estadounidense, y el empeño de avanzar en el cumplimiento de los acuerdos del Partido y la estrategia económica y social aprobada.

Reiteró, además, los tres frentes fundamentales en los que se viene trabajando: el enfrentamiento a la pandemia; el enfrentamiento, resistencia y denuncia del bloqueo y la implementación de los acuerdos del Congreso del Partido, concentrados en la estrategia económica y social.

Ante lo hecho en este sentido, reconoció Díaz-Canel, podemos tener insatisfacciones y valoraciones críticas; pero también podemos compartir resultados y podemos plantearnos metas.

En uno de esos planos fundamentales, el enfrentamiento a la COVID-19, el mandatario destacó la efectividad de la estrategia, concebida con la experiencia de la Revolución en materia de Salud, enriquecida con la participación de los colaboradores en otras tierras del mundo y con el aporte de la comunidad científica cubana; así como con el trabajo de todas las organizaciones políticas y de masas y el sistema de Salud.

Al realizar un recuento de los meses de enfrentamiento, señaló que todos los elementos de diagnósticos previstos inicialmente se han cumplido, y reconoció la manera en que se ha trabajado.

En un primer momento, comentó, cuando no sabíamos mucho de la enfermedad, el propio aprendizaje nos permitió superar el pico de abril y logramos cierta estabilidad. No obstante, los modelos matemáticos ­hablaban del rebrote que hemos estado viviendo.

En el pico de la pandemia, evocó Díaz-Canel, se realizaban alrededor de 2 000 pruebas PCR diarias; sin embargo, con el rebrote, que ha durado más en el tiempo, se incrementaron notablemente las pruebas y se demostró que había una efectividad en el tratamiento, lo que se refleja con la disminución de la letalidad, que hoy muestra una tasa de 2,079.

Respecto a la situación actual, enfatizó en el comportamiento de las altas por encima de los casos diarios, en el mayor control que muestra la capital y en la tendencia favorable de provincias como Ciego de Ávila y Sancti Spíritus, así como varios territorios donde no se han reportado casos durante varios meses.

En el mundo, resaltó el Presidente, se ha superado el millón de muertes, en América Latina más de medio millón y en Cuba 123 personas; por tanto, la letalidad en el mundo es de 2,9 %, la de las Américas es 3,3 % y la de Cuba es 2,079.

El mundo ha recuperado el 75 % de los enfermos, las Américas el 65 % y Cuba el 91 %. El porciento de casos activos en Cuba es de siete, cuando en el mundo es de 21,8 % y en América Latina es superior al 31,4 %.

  • Más de 36 millones de casos en el mundo
  • 17 millones en América Latina
  • 5 917 casos en Cuba

ASPIRAR A LA NUEVA NORMALIDAD CON UN MÍNIMO DE RIESGO

Con tales indicadores, preguntó Díaz-Canel, ¿es lógico que sigamos con tantas restricciones, o es más inteligente plantear una estrategia para ir conviviendo con la enfermedad, ir reanimando las actividades económicas y sociales, ir fortaleciendo los protocolos e ir aspirando a la nueva normalidad con un mínimo de riesgo, si se hacen las cosas bien?

Al enunciar el perfeccionamiento de la estrategia, hizo hincapié en la necesidad de explicar con profundidad para que haya confianza y apoyo del pueblo y, sobre todo, para que aumentemos la percepción de riesgo, pues el virus está acechando cada una de las violaciones de las medidas y protocolos.

Se trata, a su juicio, de ir a un momento de más participación del pueblo y de una responsabilidad compartida, en el orden individual, familiar, colectivo y social, en particular, en las escuelas, las fábricas, las tiendas, los lugares públicos...

Al aludir a otro de los resultados que demuestra el alcance del ­enfrentamiento en Cuba, apuntó que se ha atendido en hospitales el 100 % de los casos confirmados y sus contactos. Asimismo, no han colapsado nunca las unidades de cuidados intensivos.

Tampoco han existido, destacó el mandatario, muertes de niños, embarazadas, o del personal de la Salud en el país; aunque hay que lamentar el fallecimiento de cuatro colaboradores fuera de Cuba.

Respecto a otros resultados loables, destacó la realización de 700 investigaciones y 16 ensayos clínicos en ejecución, con 13 bioproductos. Al mismo tiempo, 52 brigadas de colaboración médica luchan contra la COVID-19 en el mundo, a las que se han sumado los cooperantes que ya se encontraban trabajando en otras naciones.

De igual modo, elogió la labor de los médicos, personal de enfermería, científicos, técnicos de laboratorio y todos los que han participado en el enfrentamiento; así como el papel de los jóvenes y estudiantes, unido a la participación de los gobiernos provinciales y municipales, las organizaciones políticas y de masas y el pueblo.

En sus palabras, Díaz-Canel también llamó la atención sobre la importancia de la planificación, ese elemento propio de nuestro sistema, muy criticado a veces, que ha garantizado, en medio de esta situación, las entregas normadas, las ofertas alimenticias y de aseo, en un contexto de cierre de fronteras, de contracción del mercado y de absoluta persecución económica y financiera del Gobierno de Estados Unidos.

Es casi un milagro, apuntó, lo que pasa es que detrás de ese milagro hay una idea que defender, un pueblo, hay experiencias, baluartes y el pensamiento de Fidel y del General de Ejército Raúl Castro Ruz.

En Cuba, dijo Díaz-Canel, la vida es el principal tesoro, por tanto, todos estamos llamados a cambiar algunos modos de actuación para convivir con la enfermedad con el menor riesgo posible.

Es hora de elevar la responsabilidad, aconsejó, de seguir cumpliendo con el distanciamiento, de lavarse las manos frecuentemente, de mantener las medidas de higiene, de usar el nasobuco, de evitar los espacios cerrados y las multitudes, y de facilitar todo lo que nos ayude a cuidarnos los unos a los otros.

Nuestra fortaleza principal, reiteró, es el capital humano, el cual nos ha situado a la vanguardia de los que en el mundo buscan una cura a la enfermedad mediante una vacuna; pero en lo que llega ese momento, hay que usar la única que ha mostrado efectividad: la disciplina y la responsabilidad personal y social.